La insumisión a las agresiones militares a los animales no humanos

La entrada anterior trató de los distintos modos en los que son agredidos los animales no humanos en el ámbito militar (en la foto de arriba podéis ver un ejemplo de ello, concretamente de experimentación militar, se trata de la “Plataforma de Equilibrio de Primates”, un horror descrito ya en tal entrada). Aquí os voy a hablar un poco, por si fuese de interés, de cómo fue la campaña por la insumisión al uso de animales en tal ámbito, llevada a cabo hace ya algunos años.

(Mis disculpas porque esto supondrá contaros un poco de mi vida, cosa que no he acostumbrado a hacer en este blog. Pero bueno, dado que es la única forma que tengo de relataros como fue este asunto, asumiré que un día es un día).

Bueno, pues el caso es que el contexto para optar por la insumisión a las agresiones militares a los animales fue doble. Por una parte, existía, y sigue existiendo, un contexto de carácter amplio, bastante obvio: las razones para oponerse al uso de animales en el ámbito militar, expuestas en la entrada anterior (y las generales para oponerse al especismo, que ya conoceréis de otras entradas de este blog). Por otra parte, se daba por entonces también un contexto concreto: la alta oposición al servicio militar durante los años 90 a lo largo del territorio español. En esos años hubo mucha gente que al ser convocada a filas se declaró insumisa al servicio militar y la prestación sustitutoria a este, alegando motivos morales y políticos de lo más variado. (La PSS, o prestación social sustitutoria, era una forma de neutralizar la lucha insumisa que había sido ideada unos años antes ante el surgimiento de esta, que desde la insumisión se había sido rechazado y denunciado). Sin embargo, todos estos motivos esgrimidos por los insumisos se encontraban, siempre, centrados en los intereses humanos (podían consistir en la oposición al militarismo, al sistema económico, al colonialismo, al autoritarismo, a la homofobia, etcétera). Las consecuencias de la acción de los ejércitos para los animales no humanos permanecían totalmente dejadas de lado, como muestra clara de las actitudes especistas imperante en nuestra sociedad entre gente de las más variadas posiciones políticas. La gran mayoría de los activistas antimilitaristas compartían el especismo de las instituciones que ellos mismos criticaban. Todo esto hacía considerar la conveniencia de llevar a cabo una protesta contra las agresiones a los animales no humanos por parte de los ejércitos y la industria militar que sirviese para poner sobre el tapete la cuestión del especismo. En un contexto en el que la oposición insumisa a la participación en el ejército estaba planteando al conjunto de la sociedad los diversos motivos por los que los ejércitos y el militarismo podían ser cuestionados, resultaba totalmente improcedente que las agresiones a los animales no humanos no fuesen consideradas.

De este modo, por una parte, era necesario que la insumisión no dejase de lado a los animales. Pero también, por otra parte, parecía el modo de acción más lógico. En un contexto de obligatoriedad del servicio militar, una crítica contra las agresiones a los animales no humanos en el ámbito militar, ¿cómo no iba a ser llevada a cabo sin considerar la insumisión?

Así, para llevar adelante esta reivindicación, lo que hice fue renunciar a pedir las prórrogas para retrasar mi requerimiento para realizar el servicio militar, y a solicitar realizar la prestación sustitutoria. Esto fue a mediados de los 90. Y así, pasado un tiempo, recibí la convocatoria para incorporarme a filas el 20 de noviembre (qué fecha tan curiosa) de 1997. No me presenté, claro está, como resultado de lo cual tuvo lugar la consiguiente denuncia y la convocatoria del juicio.

Todo este proceso llevó un par de años y medio, quedando la celebración del juicio finalmente fijada para el 22 de junio de 2000, en los Juzgados de Fontiñas, en Santiago de Compostela. El fiscal solicitó una pena de un año de cárcel y 14 de inhabilitación total (la inhabilitación es un castigo consistente en la imposibilidad de trabajar en cualquier organismo público o empresa contratada para la realización de servicios públicos, así como de recibir cualquier clase de ayuda pública como prestación por desempleo, becas, etc).

Con motivo del juicio, se realizó una campaña de protesta contra las agresiones a los animales en el ámbito militar, dentro de un marco de cuestionamiento del especismo en general. Esta tuvo bastante eco, en particular, en Galicia, aunque llegaron muestras de solidaridad de otras partes del estado español y de otros países (se hizo mucha difusión por internet, a pesar de que por entonces eran aun los tiempos de la red 1.0, y esta no estuviese nada desarrollada en comparación con como lo está ahora, claro).

El día que tuvo lugar el juicio se realizó una concentración de protesta frente a los juzgados (que podéis ver en la foto). El juicio transcurrió bastante bien. El momento más peculiar tuvo lugar cuando, durante mi declaración, saque el libro Liberación Animal, de Peter Singer e intenté leer unos pasajes recogidos en este –en concreto, había elegido la página 66– en los que se describen una serie de experimentos militares. (A pesar de que no estoy de acuerdo con toda una serie de planteamientos defendidos en este libro, sus exposiciones de la experimentación animal con fines militares vienen ciertamente a cuento para un caso como esto). El hecho es que al juez no le gustó aquello, y de modo fehaciente insistió, interrumpiéndome mientras yo tenía el libro en la mano, en que cesase en mi empeño y no leyese estos pasajes. La situación fue un poco tensa, y le indiqué el hecho de que, sin el conocimiento de lo expresado en tales textos, no podría juzgar de manera informada el caso que tenía entre manos. Esto hizo pensar que el juez posiblemente fuese a tener una actitud hostil a la hora de dictar sentencia. Pero finalmente no fue así y la pena no fue de cárcel; la condena se redujo a cuatro años de inhabilitación.

Dos años después, el 31 de diciembre, el gobierno español profesionalizó por completo el ejército y terminó así con el servicio militar. Ello supuso que en 2002 los insumisos que habíamos sido condenados fuimos amnistiados. Una de las razones clave para hacerlo, si no la más importante, fue la de frenar la lucha insumisa. Ello imposibilitó que otras personas pudiesen declararse insumisas alegando el rechazo a las agresiones a los animales no humanos en el territorio español. Desconozco si ha habido insumisos por los animales no humanos en otros países (si alguien tuviese información sobre algún caso, le agredecería mucho que me la enviase).

Concluyo indicando que si bien creo que esta fue una campaña interesante, debemos tener en cuenta que consistió únicamente en una denuncia de una forma concreta de utilización de los animales no humanos. Pero hay un modo en el que podemos ser insumisos e insumisas a muchas más agresiones que estos padecen. Y este continúa estando plenamente vigente: consiste en renunciar a su uso como recursos adoptando un modo de vida sin usar animales como comida, como ropa, en nuestro ocio, y en los demás modos en los que hoy en día los animales no humanos continúan siendo utilizados como recursos. En este sentido amplio, creo que todos y todas podemos y debemos apostar por unirnos a la insumisión a las agresiones a todos los animales. Además, en este caso es más sencillo, está al alcance de la mano de cualquiera. Es cierto que sufrimos una presión social para explotar a los animales no humanos (tal y como había una presión represiva para hacer el servicio militar). Pero no solamente los explotamos por esto, sino también para beneficiarnos. Una vez renunciamos a este último, seguro que podremos tener el valor de no ser sumisos y sumisas a la presión por explotar a los animales no humanos.

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4 comentarios sobre “La insumisión a las agresiones militares a los animales no humanos

  1. Quiero aprovechar esta entrada para daros de nuevo las gracias, una década después, a toda la gente que echasteis una mano en su momento, difundiendo el caso por internet, pegando carteles y distribuyendo octavillas, asistiendo al acto de apoyo del día anterior y a la concentración frente al juicio, etc., y a la facultad de filosofía donde estudié por su comunicado de apoyo.
    (Como el tiempo pasa y muchas y muchos no sé dónde estáis ahora, os pongo esto aquí. A quienes no haya visto desde entonces, os digo que espero que os esté yendo bien, y, sobre todo, que ojalá estéis defendiendo a los animales).

  2. Amo su prosa y el trabajo que viene realizando. Parece usted un adelantado a este siglo; quizá un paria que a pesar de las huellas, jamás logrará su lugar en este mundo.

    Sepa, en todo caso, que ese lugar, el suyo, lo tiene en mi memoria.

    Va una reverencia por la indefensión de cualquiera -por la suya- y sobre todo por la indefensión y pobreza esenciales de los animales no humanos en particular.

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