La justificación en ética y la defensa del antropocentrismo por definición

Por si fuese de vuestro interés, os incluyo aquí un artículo acerca de cuestiones sobre método y justificación en ética aplicadas al caso de la defensa de posiciones especistas. En concreto, se refiere a la idea de que los seres humanos deben contar más que los demás animales “porque sí”, esto es, por definición, o por el mero hecho de que normalmente se intuye o se considera lo más razonable que sea así, sin entrar a dar más argumentos.  Mucha gente asume tal posición, que ha defendido, entre otros, el jurista Richard Posner, que en el artículo es citado en distintas ocasiones.

Os comento que el contenido del texto es algo técnico. Quienes no tengan un interés particular en la ética pero sí en la crítica a esta forma concreta de especismo pueden saltarse el primer apartado.

El artículo apareció publicado en la revista Ágora: papeles de filosofía hace unos años. El texto no se puede descargar en la web de la revista (que es esta), pero os lo podéis bajar aquí:

Método y justificación en ética: antropocentrismo e intuiciones

Una última nota acerca del texto. En las revistas normalmente se dejan las citas en la versión original. La verdad es que podría haberlas traducido para esta versión, prioricé el dejar este texto igual que en el original publicado en la revista Ágora. Pero a continuación os pongo su traducción.

1) Hago descansar estos juicios en la intuición. Contra esta intuición no hay ninguna posible respuesta basada en hechos, como si la habría si mi intuición se basase en la creencia de que los perros no sienten dolor.

2) Los estadounidenses tienen menos sensibilidad para los dolores y placeres de los extranjeros que de otros americanos, y menos aún para la mayoría de los animales no humanos con los que compartimos el mundo

3) Yo no soy un escéptico moral en el sentido de creer que las creencias morales no tienen ningún efecto sobre el comportamiento humano. Soy sólo escéptico en lo que respecta a que tales creencias puedan ser cambiadas por argumentos filosóficos.

4) [L]a filosofía moral tiene su rostro duro

5) Consideremos dos ejemplos de instintos […] que son muy típicas de los seres humanos y otros primates: los lazos entre padres e hijos y la competencia por el liderazgo entre los hombres […] Sin un criterio de universalidad para examinar tales instintos, la decisión de incluir o rechazarlos dentro de la esfera de los instintos morales parece arbitraria.

6) Cualquiera que puede llegar a ser el instinto moral, ¿por qué excluir sólo a esos del alcance del argumento ético? Nuestros instintos, morales y no morales, se desarrollaron durante los eones de tiempo en que nosotros y nuestros antepasados vivían en circunstancias muy diferentes de aquellas en las que vivimos hoy. Durante la mayor parte de nuestra historia evolutiva, estos vivían en pequeños grupos en los que todos se conocían en el grupo, y las interacciones con los miembros de nuestra especie que no eran también miembros de nuestro grupo eran escasas. ¿No es muy probable que los instintos morales constituidas con arreglo a estas circunstancias se deban cambiar por la argumentación ética basadaa en nuestras circunstancias actuales, muy diferentes?

7) No siento ninguna obligación de defender a esta reacción, más de lo que puedo hacer para demostrar que mis piernas permanecen adheridas a mi cuerpo cuando estoy dormido, o, para el caso, cuando me despierto. Mi certeza sobre mi integridad física es más profunda que cualquier otra prueba de ella que pudiese ofrecer para refutar a un escéptico. Asimismo, que las exigencias a favor del bebé humana son más importantes que aquellas a favor del perro perro de cara a nuestra consideración es una intuición moral más allá de cualquier razón por la que se podría dar por ella, e impermeable a cualquier razón que alguien pudiera dar en su contra. La pertenencia a la especie humana no es un hecho moralmente irrelevante, como la raza y el género… de modo que, si tenemos que elegir entre la filosofía y la intuición que dice que la pertenencia a la especie humana es moralmente relevante, la filosofía deberá ser abandonada.

Finalmente, os comento, por si alguien quiere la referencia del artículo, es esta: Horta, Oscar, “Método y justificación en ética: antropocentrismo definicional e intuiciones morales”, Ágora: papeles de filosofía, 26, 2007, 129−137.

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2 thoughts on “La justificación en ética y la defensa del antropocentrismo por definición

  1. Bueno, muy interesante el texto. (Aunque no comprendo por qué siendo un texto escrito en español las citas vienen en inglés sin traducción). Por lo que he entendido, la postura del señor Posner se acerca más a un chiste que a una teoría moral mínimamente coherente. Por desgracia, mi experiencia me hace ver que es una creencia (el particularismo) sostenida por muchas personas, a la vez que considero que es la negación misma de la moral como tal.

    Me gustaría hacer un comentario al respecto de la cuestión del antropocentrismo. En el artículo parece que se utiliza el término “antropocéntrico” como sinónimo de antropocentrista. Pero yo no estoy de acuerdo en que sean conceptos sinónimos.

    Por antropocentrista entiendo -en pocas palabras- aquella postura que considera que el ser humano, por el motivo que sea, debe ser el único sujeto moralmente relevante a la hora de tener en cuenta sus intereses. Por antropocéntrico, en cambio, entiendo aquella postura que parte del punto de vista humano. De hecho ¿cómo podría ser de otra manera? Si nosotros somos seres humanos no parece que podamos ver el mundo desde otra perspectiva, es decir, no podemos ver el mundo desde una postura caninocéntrica ni colombocéntrica o cualquier otra especie animal. Aunque nuestra imaginación pueda dar para mucho.

    Si bien otros animales son capaces de llevar a cabo comportamientos que podríamos denominar morales, como ciertos actos altruistas, la capacidad moral propiamente hablando (formulación de normas a partir del reconocimiento y la consideración de los intereses, y el establecimiento de pautas de conducta que respeten dichas normas) parece propia sólo del ser humano o al menos de algunos seres humanos, más bien.

    Para que haya moral tiene que haber agentes morales. Solamente los seres humanos, o algunos seres humanos, pueden ser agentes morales. Como dice Evely Pluhar en la página 1 de su libro “Beyond prejudice”: “Somos agentes morales. Somos capaces de entendimiento y de actuar según principios morales” (La traducción es mía)

    Por tanto, entiendo que como agentes morales debemos tratar de actuar de acuerdo con unos principios morales, y también intentar que otros agentes morales -o potenciales- actúen del mismos (a través de la educación, por ejemplo). Asimismo, somos, al menos en parte, responsables de los actos de quienes no siendo agentes morales estén bajo nuestra tutela.

    Creo que esta es una visión antropocéntrica pero no es antropocentrista, porque los agentes morales deben tener en cuenta los intereses de todos los seres con capacidad de sentir -y no solamente los seres humanos-. El criterio de la sintiencia es una de las bases fundamentales de la ética de los Derechos Animales. Es decir, los agentes morales deben evitar violar los intereses de quienes se pudieran ver afectados -teniendo en cuenta como único criterio para esto la capacidad de sentir- y también evitar que otros agentes morales y tutelados incurran en la misma conducta inmoral.

    Teniendo en cuenta que somos seres humanos que convivimos y nos relacionamos con otros seres humanos y toda nuestra actividad depende directamente de la de otros seres humanos, no consigo ver qué objeciones serias pueden haber a la inevitable visión antropocéntrica. Porque no considero aceptables ni el mito utilitarista del observador imparcial, ni el postulado que afirma que el sufrimiento es moralmente malo en sí mismo y que debemos tratar de reducirlo o anularlo todo lo que podamos. Pero discutir sobre esto último excede una extensión razonable de mi comentario.

  2. He actualizado la entrada incluyendo en el cuerpo de esta las traducciones. Con respecto al otro punto que planteas, yo establezco una diferencia entre “antropocéntrico” y “antropocentrista” (que por cierto, es paralela a la que se da entre “vegano” y “veganista”), en base a lo siguiente. Antropocéntrico es un adjetivo (sustantivizable, claro) que refiere a cualquier posición o situación que ponga a los seres humanos en el centro. Antropocentrista es un adjetivo que refiere a quien es partidario o partidaria de defender posiciones antropocéntricas. Esto sería independiente de la distinción en tipos de antropocentrismos (epistémico, ontológico, moral…) Por ejemplo, supongamos que hay un debate entre quienes creen que nuestro punto de vista epistemológico es antropocéntrico y quienes creen que ello no es así. Los primero serían antropocentristas en epistemología, los segundos no.
    Sobre esta distinción, copio aquí una parte de un texto de título “Términos básicos para el análisis del especismo” (quitando las notas a pie) que está subido aquí: https://masalladelaespecie.wordpress.com/2009/03/28/terminos-basicos-para-el-analisis-del-especismo/

    “4 Especismo y antropocentrismo
    Por “antropocentrismo” se entiende la posición que da centralidad a los seres humanos. En consecuencia, podemos decir que antropocentrismo en sentido moral es la asignación de centralidad moral a la satisfacción de los intereses humanos. En otras palabras podríamos decir que es una diferenciación moral cuyo criterio es la pertenencia a la especie humana.
    Es habitual que se utilice el término “especismo” como si fuese un sinónimo de “antropocentrismo”, al definirlo como la discriminación de quienes no pertenecen a la especie humana. Pero no hay motivo para restringir así su significado. Pueden formularse diferenciaciones especistas tomando como referente cualquier especie. Ciertamente, en el mundo en que vivimos gran parte de los casos prácticos de especismo son de carácter antropocéntrico. Pero es posible trazar otras discriminaciones que favorezcan a los miembros de otras especies (o que favorezcan combinadamente a los miembros de la especie humana y a los de otras especies). Para que el especismo fuese una clase cuyo único elemento fuera el antropocentrismo la especie humana tendría que ser la única existente (y, de ser así no se discriminaría a nadie, ya que no habría miembros de otras especies).
    Así, resultará especista una diferenciación moral que favorezca de forma injustificada a, por ejemplo, los cefalópodos. E igualmente lo será otra que favoreza injustificadamene a aquellos animales más cercanos al grupo humano (como los simios o los mamíferos). Ahora bien, ¿podemos decir que estas últimas son también, de alguna forma, antropocentristas? Consideraremos esta cuestión en el punto siguiente.

    5 Antropocentrismo y posiciones basadas en premisas antropocentristas
    El término “antropocéntrico” denota, de manera general, aquello que es “relativo al antropocentrismo”. Por “antropocentrista”, en cambio, se ha de entender “partidario del (o favorable al) antropocentrismo”. Así, podremos decir que una premisa antropocéntrica será aquella que necesariamente de lugar a una posición antropocéntrica, mientras que una premisa antropocentrista será aquella que sea aceptada con la intención de defender una posición antropocéntrica. Como resultado de esto, puede suceder que haya premisas antropocentristas que acaben dando lugar a una posición que no coincida con el antropocentrismo (debido a errores de apreciación por parte de quienes las formulan). Imaginemos que defendemos como moralmente relevante un criterio que creemos que diferencia a los humanos de los demás animales. Sin embargo, ocurre que nuestros supuestos son equivocados y tal criterio es cumplido por ciertos animales no humanos, o(/y) no es cumplido por ciertos humanos. De ser así, la premisa que hemos sostenido no será realmente antropocéntrica. Pero sí será antropocentrista. Es más: puede darse el caso de que alguien apoye una discriminación antropocéntrica por su asunción no voluntaria de un prejuicio antropocentrista (sería este un caso similar al de alguien que no busque intencionalmente apoyar la discriminación de las mujeres pero que, por su asunción inadvertida de un prejuicio sexista, lo haga).
    De acuerdo con esto, podremos caracterizar de modo semejante aquellas posiciones que favorecen injustificadamente a los humanos y los miembros de otras especies si lo hacen sobre la base de criterios que son habitualmente tomados por antropocéntricos. Cabe describirlas como posiciones basadas en premisas antropocentristas extendidas.

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