Animal Experimentation and Bias in Bioethics

This paper deals with the reasons why the current lack of consideration for nonhuman animals in the field of bioethics is unjustified.

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4 comentarios sobre “Animal Experimentation and Bias in Bioethics

  1. Está muy bien el artículo Óscar. Uno de los aspectos que me resultan interesantes es la posibilidad de extender el argumento de la superposición de especies no solamente a las posiciones antropocentristas que apelan a ciertas características o capacidades de los individuos, sino también a aquellas posiciones que apelan a los factores relacionales entre los humanos. Creo que esta idea no aparecía en el artículo “Términos básicos para el análisis del especismo”.
    Sin embargo, hay un tema que tocas en el artículo que me parece fundamental y apenas se trata. En el artículo diferencias dos caminos posibles que pueden tomar los que se enfrentan al argumento de la superposición de especies: mantener el criterio empleado y excluir tanto a los animales como a ciertos humanos del grupo de seres que merecen consideración moral; o bien abandonar el criterio empleado e incluir a los animales dentro del grupo de seres que merecen consideración moral.
    Desde mi punto de vista, el mayor problema del argumento de la superposición de especies es que es un argumento condicional. Como argumento condicional que es, puede entenderse, en lo que toca a sus consecuencias, en un sentido doble: igual que permite extender los límites del estatus moral a los animales, permite restringir los límites del estatus moral exclusivamente a los seres humanos con capacidades normales; es decir, lo mismo sirve para incluir a un amplio grupo de seres que no se habían tenido en cuenta en las deliberaciones morales, que sirve para excluir y retirar la protección de un amplio grupo de seres que sí que se tenían en cuenta en las deliberaciones morales.
    Creo que esto constituye un problema grave para ciertas teorías favorables a la consideración moral de los animales, especialmente para las teorías de corte utilitarista. Es cierto que Peter Singer afirma constantemente que su propósito al utilizar el argumento es elevar la posición moral de los animales y no disminuir la de los seres humanos. No obstante, Singer no ofrece ninguna razón que vaya más allá de sus buenas intenciones para justificar que el argumento deba interpretarse de esa manera positiva en lugar de la manera negativa y, teniendo en cuenta que parte de un marco utilitarista en sus argumentaciones y que dentro de este marco son exclusivamente las consecuencias de las acciones, en lugar de las motivaciones que las impulsan, lo que convierte a estas en buenas o malas, entonces no se puede impedir que desde su teoría se pueda interpretar el argumento de forma negativa.
    Me parece que este problema al que se deben enfrentar las teorías utilitaristas es los suficientemente grave como para preferir otro tipo de teorías favorables a la consideración moral de los animales y que respetan la agencialidad de todos los individuos, como por ejemplo las teorías de los derechos de los animales de Francione o Regan, aunque estas teorías tienen también sus propios problemas por supuesto.

    1. Gracias por el comentario, Mikel. Creo que el problema al que apuntas lo tiene cualquier teoría, pues tal problema no es otro que el de cuáles son en último término los criterios determinantes a la hora de considerar a quien sea. Lo que el argumento de la superposición de especies apunta es únicamente un requisito de consistencia en la aplicación de tales criterios (dice: “si aceptas este criterio -que vamos a respetar a quienes tengan tal capacidad o tal relación-, lo tienes que aceptar para lo que te guste y para lo que no, así que tú verás si lo aceptas o no”). Por otra parte el argumento no es culpable de nada, pues simplemente apunta algo que es cierto. El problema radicará siempre en el criterio asumido.
      Y sí, en mi opinión es increíble que nadie se haya dado cuenta hasta ahora que el argumento no funciona sólo en el caso de las capacidades. Aunque claro, hay que pensar que muy pocos filósofos han pensado sobre estos temas.

      1. Gracias por la respuesta Óscar. No era mi intención culpar al argumento de nada (supongo que no me he explicado bien), ya que considero que es uno de los principales argumentos (o el principal) a la hora de criticar las inconsistencias y los prejuicios de especie de los enfoques antropocentristas en ética. Además, creo que es un argumento muy difícil de rebatir por lo que la pelota está en el tejado de los defensores del antropocentrismo moral (como muestran las críticas que planteas de forma ejemplar en el artículo).
        Sin embargo, no estoy de acuerdo en que todas las teorías favorables a la consideración moral de los animales compartan el problema de la posible interpretación negativa del argumento. Es cierto que ello depende del criterio asumido, pero debido a los criterios que adopta habitualmente el utilitarismo, pienso que este problema es especialmente grave en su caso, porque el criterio de utilidad no permite respetar a los individuos en cuanto individuos. Como sabes, Tom Regan afirma que la tradicional crítica que dice que el utilitarismo clásico de corte hedonista es moralmente inadecuado porque trata a los individuos como simples receptáculos sustituibles, es también aplicable en el caso del utilitarismo de la preferencia singeriano. Según Regan el principal defecto del utilitarismo radica en el principio fundamental que prescribe que los actos moralmente correctos son aquellos que obtienen como consecuencia la mayor utilidad general posible. Como lo único que importa a los utilitaristas es la utilidad total (o la utilidad media), no disponen de una base teórica adecuada para evitar el sufrimiento de unos pocos en virtud del bien general.
        Con esta base teórica, el utilitarismo clásico no es capaz de condenar el asesinato como moralmente incorrecto. Los placeres y dolores (o las preferencias) de la victima no tienen mayor peso moral que los mismos placeres y dolores de cualesquiera otros. Si se probara que del asesinato, de un ser humano o un animal, resultara el balance óptimo entre placeres y dolores (o satisfacción de preferencias) teniendo en cuenta a todos los afectados, entonces, no es que el utilitarismo clásico no sea capaz de condenar el asesinato sino que resultaría moralmente correcto llevarlo a cabo.
        Por lo tanto, desde este marco teórico parece difícil evitar la interpretación negativa del argumento.
        Sin embargo, una teoría de los derechos que fije un umbral infranqueable (por ejemplo el derecho a la vida de todo animal, sea humano o no) en lo que toca al respeto de los individuos creo que evita que el argumento pueda interpretarse de forma negativa. Creo que este puede ser un buen motivo para favorecer las teorías de los derechos frente a las teorías del bienestar animal.
        Por supuesto, esto no es más que una extensión del antiguo y peliagudo debate sobre si hay lugar para los derechos dentro del utilitarismo.

  2. Gracias de nuevo Mikel, tus comentarios son siempre muy interesantes.
    Sobre lo que comentas, yo diría que hay que hacer una distinción. Por una parte tenemos los criterios para ser moralmente considerado/a. Esto es: cuáles son las condiciones que alguien tiene que cumplir para que tengamos en cuenta sus intereses. Para algunos/as, pues esto puede ser pertenecer a una cierta especie. Para otra gente, pues es poseer ciertas capacidades intelectuales. Para otros/as, la posibilidad de sufrir y disfrutar (o sea, de tener experiencias negativas y positivas). Por otra parte, tenemos lo que implica ser moralmente considerado/a según cada teorías. Según ciertas teorías lo que hay que buscar es la máxima cantidad total de bienestar posible. Según otras (por las que personalmente siento simpatía), el bienestar total debería ser repartido equitativamente. Según otras, lo que hay que hacer es no perjudicar a quienes tenemos en cuenta aunque ello ocasione grandes beneficios o impida grandes daños a los/as demás, etc. El argumento de la superposición de especies no nos dice nada sobre esto último, sólo sobre quién debe ser considerado/a. Sin embargo, creo que tus objeciones al utilitarismo no irían en dirección a quién hay que considerar, sino a qué se implica de considerar a alguien.

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