¿Cómo se juzgará en el futuro nuestra actitud hacia los animales?

Mucha gente considera aceptables prácticas comunes a día de hoy que causan muchos daños a otros sujetos. La explotación animal es un ejemplo claro de esto.

Ahora bien, el hecho de que en el pasado haya habido tantas sociedades que no hayan visto nada de problemático en prácticas comunes que hoy nos parecen atroces debería llevarnos a desconfiar de nuestras propias opiniones. Somos tan susceptibles de equivocarnos como lo fueron quienes vivieron en el pasado. Pensemos, además, que muchas atrocidades del pasado fueron relativamente recientes. Sería una casualidad muy grande que sea justo en el momento actual cuando tengamos las opiniones acertadas, especialmente si existen argumentos de peso en su contra. Sería una coincidencia extraordinaria que sean justo las generaciones actuales las primeras en hacer las cosas bien, y en no cometer graves injusticias y otros actos horribles. Tiene sentido sospechar, pues, que seguramente estemos todavía incurriendo en conductas muy censurables, aun cuando gran parte de la gente no lo vea.

Pues bien, ante esto hay dos posibles maneras de interpretar que es lo que puede pasar en el futuro.

En primer lugar, hay quienes pueden considerar bastante posible que las injusticias vayan a continuar siendo objeto de una oposición creciente. Pueden opinar esto a la vista de nuestras opiniones actuales contrarias a lo que sucedió en el pasado. Este es el modo en el que se dan muchos cambios a lo largo de la historia: cuando ciertas ideas y conductas antes vigentes son cuestionadas, primero por grupos pequeños de personas y posteriormente por mucha más gente. Llega un momento en el que las nuevas formas de ver las cosas son aceptadas. Conforme a esto, puede decirse que así será, mejor dicho, que así está siendo, en el caso del especismo. Y ¿qué es lo que vendría a suponer eso? Que nos encontramos ante la posibilidad de ponernos del lado correcto de la historia. Podemos hacer esto abandonando aquellas actitudes que no son más que el fruto de los prejuicios y la miopía moral de nuestro tiempo. Todo ello nos da motivos para dudar de nuestras actitudes especistas, y de nuestra resistencia a abandonarlas.

Por otra parte, en segundo lugar, podemos pensar que esta visión quizás sea demasiado optimista. El progreso moral no está asegurado. Puede ser que en el futuro las cosas mejoren, sí, pero también es posible que vayan a peor. O que, aunque en ciertos aspectos se mejore mucho, haya otros en los que se den situaciones deplorables, incluso mucho peores que las actuales. Hay riesgos para nada despreciables de que el día de mañana tengan lugar escenarios muy negativos, de sufrimiento masivo. Quizás acabemos con las formas actuales en las que se explota a los animales pero surjan nuevos modos de dañar a seres sintientes en situación de indefensión. Ello nos da razones todavía más fuertes para oponernos al especismo, pues mientras este continúe existiendo habrá una probabilidad muy real de que tales escenarios ocurran.

De este modo, nos encontramos con que tanto si mantenemos una posición más esperanzada hacia el futuro como si tenemos una actitud más cauta acerca de este, podemos llegar a una conclusión similar: es necesario promover desde ya el respeto por todos los seres sintientes.

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s