Nuevo libro: La cuestión animal(ista)

Hace poco, a finales del año pasado, salió el libro La cuestión animal(ista), compilado por Iván Ávila y publicado por Desde Abajo (Bogotá). En él ha salido incluído este artículo, escrito por ánimo de Marcia Lara, que fue publicado en este blog hace un par de años y medio: “Por qué defender a los animales es cuestión de justicia

El libro incluye otros artículos que encontraréis de interés. Lo podéis descargar aquí.

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Defender a los animales es cuestión de justicia

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Este es un pequeño texto que todavía no ha sido publicado en papel (aunque espero que vaya a la imprenta, justo con otros artículos, dentro de un tiempo). Intenta explicar de un modo más o menos simple varias cuestiones:

· Por qué el especismo es una discriminación que tenemos que rechazar
· Cómo podemos hacer la conexión entre distintos tipos de explotación animal
· Cómo podemos dejar de contribuir a la explotación animal
· Qué podemos pensar ante las reacciones más comunes hacia el veganismo
· Por qué es de justicia no solo dejar de dañar sino también ayudar a los animales que lo necesitan

Podéis verlo aquí:

Por qué defender a los animales es cuestión de justicia

Cualquier sugerencia o comentario será bienvenido.

Envío mis agradecimientos a Marcia Lara, con quien estoy en deuda, y que fue quien, aunque de forma indirecta, me animó realmente a escribir este texto.

¿Qué enfoque es más efectivo? Un análisis de varios documentales contra el uso de animales

En el blog Pensamiento Vegano, de Daniel Dorado, acaba de aparecer una entrada en la que se presenta un estudio comparando la efectividad de cuatro documentales a la hora de difundir el abandono del consumo de productos animales.

Lo interesante del estudio es que cada uno de estos documentales que fue analizado en él tiene un enfoque distinto. Uno de ellos se centra en la ética y usa imágenes impactantes, otro apela a argumentos que tienen que ver con el uso de recursos y el impacto en el entorno, otro se centra en la salud, y el último se centra en la ética pero sin usar imágenes impactantes.

En este estudio se examina cuál de estos documentales tiene más éxito en dos sentidos. Esto es, a la hora de conseguir que (1) más gente reduzca el consumo de alimentos de origen animal, y (2) más gente pase a alimentarse de manera vegana.

El documental que consiguió mejores resultados en ambos aspectos fue el mismo, lo cual sugiere que su enfoque puede ser el más interesante.

Si quieres saber cuál fue este documental, y otros detalles de este estudio, te animo a que le eches un vistazo a la entrada en Pensamiento Vegano, que puedes consultar en este enlace.

El precio de la carne

En los escaparates de tiendas o supermercados se pueden ver carteles anunciando que la carne de vaca cuesta x el kilo, o que un litro de leche cuesta x o que un pollo preparado para comer cuesta x. Lo que se supone, pues, es que ese es el precio de la carne, el precio del producto que el cliente paga para obtenerlo.

el precio de la carne

La realidad, sin embargo, sobre cuál es el precio real de estos productos, y sobre quién lo paga, es diferente. Y eso no sucede solo en el caso de la carne, claro está, sino que pasa también en el de los demás productos y servicios de origen animal. El título de esta entrada se refiere en concreto al precio de la carne, para simplificar y porque en ella pondré algún ejemplo que tienen que ver con el consumo de carne, pero las razones que puede haber para considerar esta cuestión se aplican del mismo modo a todos estos productos y servicios.

Para examinar este asunto podemos empezar por ver qué es lo que pasa cuando unos se benefician y otros son perjudicados. Continuar leyendo “El precio de la carne”

El horror de los mataderos es tan antiguo como su existencia: Le sang des “bêtes”, 1949

A veces se oye comentar que si los mataderos son a día de hoy lugares deplorables es debido al proceso de industrialización y masificación al que estos se han visto sometidos. Esta es una forma de intentar apartar las objeciones que podamos tener acerca de lo que ocurre en ellos de la práctica de consumir animales en sí misma.

La realidad, sin embargo, es que el horror propio de los mataderos es tan antiguo como su propia existencia. Esto se puede comprobar viendo el primero de los documentales reflejando la realidad de los mataderos que consiguió una difusión notable. Se trata de Le sang des “bêtes” (La sangre de lasbestias” -el entrecomillado es mío-). Data de 1949, y fue una producción francesa dirigida por Georges Franju. Está disponible, con subtítulos en castellano -activables en el botón “CC”-, aquí:

Se comenta en ocasiones que si los mataderos tuviesen muros de cristal nadie comería animales (o productos animales). Esto es muy cierto en muchos casos, aunque no siempre es así. Hay gente que aun viendo lo que sucede en un matadero no altera su conducta, y hay otra que lo hace en la medida en que se encuentre en un contexto que provee una motivación para ello (por ejemplo, si se encuentra rodeada de una comunidad de gente antiespecista). Podemos constatar eso cuando consideramos que, por desgracia, este documental no tuvo un impacto de este tipo, a pesar de haber sido aclamada en numerosas ocasiones como un gran trabajo.

Afortunadamente, los reportajes gráficos que hoy día salen a la luz acerca de los mataderos y otros lugares donde se mata y explota a los animales pueden tener un impacto mucho mayor. Ello se debe a que se encuentran respaldados por un movimiento que muestra y que explica por qué oponernos a lo que ocurre en tales lugares. Pero hay algo que no cambia. Y es que estos reportajes siguen teniendo en común con La sangre de las “bestias” la realidad de las víctimas presentados en ellos. Podréis ver un buen ejemplo de esto en la web Mataderos.info, que os recomiendo visitar, de la que aquí podéis ver un avance, o en Mataderos.cl:

La lógica de la despensa

En ocasiones se ha defendido la idea de que es positivo traer al mundo a seres cuya vida va a ser lo suficientemente buena como para compensar el vivirla. Según esto, sería bueno criar animales para su consumo siempre que su vida no fuese tan terrible como para ser peor que la no existencia.

Por supuesto, el argumento no es aplicable en el caso de un gran número de los animales matados para su consumo, por el simple hecho de que estos viven vidas terribles que están por debajo del nivel a partir del cual una vida merece la pena ser vivida. Ello muestra la relevancia del sufrimiento, que muchas veces es dejada de lado. Con todo, merece la pena considerar este razonamiento por ver cómo rebatirlo en el caso de los restantes animales. Continuar leyendo “La lógica de la despensa”

Un saco sin fondo

Un día cualquiera en una granja dedicada a la explotación de vacas y terneros. Los terneros son arrancados de sus madres, lo que ocasiona a ambos un terrible sufrimiento. Esto es imprescindible para que la leche puede ser extraída de las vacas. Los terneros, como cabe esperar, van al matadero.

Uno de esos días (en concreto, hace un par de meses, a principios de diciembre) nace un ternero cualquiera en una de esas granjas (en concreto, en Estados Unidos, en el estado de Connecticut).

Un ternero como otro cualquiera

Sucede que, por cuestiones del azar, la pigmentación de este ternero es peculiar. El pelo de la frente, de color blanco, tiene una forma parecida a una cruz. Aquí podéis ver la noticia en castellano.

Imaginaos lo que viene.

Continuar leyendo “Un saco sin fondo”

Por si aun quedaban dudas, y aunque no sea lo esencial

La forma más básica en la que las agresiones a los animales están presentes en las vidas de gran parte de los seres humanos es su consumo como comida. Como se ha indicado aquí, en este blog, con anterioridad, el número de animales no humanos que mueren por esta razón es enorme. Ante esto, la alternativa pasa por abandonar el consumo de productos de origen animal.

Esta idea, sin embargo, es de muy difícil aceptación por la mayoría, dado lo habitual del consumo de estos productos. Todos y todas sabemos esto muy bien. No es extraño, así, que a los argumentos para el rechazo del consumo de productos animales se responda con toda una serie de racionalizaciones cuya motivación radica en el deseo de seguir disfrutando de estos sin objeciones morales.

Una de las respuestas que se da de forma más habitual pasa por decir que una dieta sin estos productos culinarios no es plenamente saludable. Quienes afirman esto normalmente no lo hacen desde posiciones informadas, sino desde la comodidad. Continuar leyendo “Por si aun quedaban dudas, y aunque no sea lo esencial”

V

Están anunciando por todas partes en Estados Unidos que esta noche se estrena en televisión la nueva adaptación de “V”, la mítica serie de los años ochenta. La verdad es que aunque, para bien o para mal, la televisión no me atrae nada, esta serie en concreto me parece interesante por un punto realmente genial que hay en su argumento.

En V, una gran flota de naves espaciales alienígenas llega a la Tierra. Los extraterrestres vienen aparentemente con una actitud cordial, y al principio todo son sonrisas. Sin embargo, resulta que a lo que finalmente se dedican es a llevarse el agua del planeta y −aquí viene lo interesante− a secuestrar seres humanos en masa para almacenarlos en sus despensas, con el fin de comérselos.

GranjaV

Esto nos plantea un escenario semejante al que se da hoy en día en nuestro planeta con la única diferencia de la inversión de nuestro rol en él. Ello es así, claro está, debido a que, así como en la ficción los alienígenas de V nos comen a los seres humanos, en el mundo real los seres humanos consumen de forma masiva otros animales, como cerdos, vacas, pollos, peces, etcétera..

Continuar leyendo “V”

La responsabilidad colectiva en la explotación de los animales

En una entrada anterior de este blog se indicó que incluso aunque el uso de animales no humanos llegue a cifras absolutamente abrumadoras, es muy importante que esto no nos lleve a la conclusión de que no hay nada que hacer, puesto que si podemos evitar que al menos un animal sea explotado eso ya significará un cambio para él. Y en realidad podemos aspirar a evitar que un número muy considerable de animales sea explotado cambiando nuestro estilo de vida y evitando su consumo.

Ahora bien, ante esto se puede apuntar que nuestra influencia como consumidores no se da de ese modo. El hecho de que un día no comamos un animal no va a hacer automáticamente que ese u otro animal se salve. Ello, podría pensarse, hace que no seamos en último término responsables de que se explote a ese animal, pues tal explotación va a tener lugar independientemente del modo en que actuemos. Aquí voy a presentar algunas razones para rechazar que ello sea así.

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Una idea para el abandono progresivo del consumo de animales. Como en Gante, y yendo más allá

Muchas veces, cuando se constatan los obvios obstáculos existentes para convencer a la gente de que adopte un modo de vida sin consumir animales se considera que esta es una tarea imposible de realizar. Esta idea, sin embargo, no resulta muy sólida cuando la examinamos con atención. El motivo es el siguiente.

La idea de que convencer a la gente de adoptar un modo de vida sin animales es imposible descansa en el supuesto de que hemos de convencer de la noche a la mañana a todo el mundo para que viva así. Esto, desde luego, está fuera de nuestro alcance. Pero hay otros logros que sí podemos conseguir. Podemos, sin duda alguna, motivar a una ciertas personas en concreto para que den tal paso. Y estas podrán, llegado el momento, convencer a otra gente. Esto está perfectamente a nuestro alcance. Podemos hacer que mucha gente se haga veg(etari)ana aun cuando no todo el mundo dé tal paso de la noche a la mañana.

Por otra parte, hay algo más que comentar sobre esto. Muchas veces, dadas las dificultades arriba indicadas, se opta por renunciar a defender el abandono del uso de animales y se propone abandonar sólo el consumo de ciertos productos. Así, por ejemplo, se propone el abandono de las carnes (“rojas”) de mamíferos, pero sin renunciar, por ejemplo, al consumo de otros animales, como los peces.

Un problema implicado por tales propuestas es el siguiente: ¿de qué modo podemos trazar una línea que distinga qué productos consumir y cuáles no? Por ejemplo, dado el tamaño de los peces, que normalmente es bastante más reducido que el de los mamíferos, podemos considerar que el consumo de estos implica más animales muertos que el de mamíferos. Y es cierto que los mamíferos pueden haber vivido una vida de espanto en una granja, pero el hecho es que en las modernas piscifactorías la situación no es mucho mejor.

Por ello, quizás una alternativa más interesante pueda consistir en proponer no utilizar animales, por ejemplo, un día o dos a la semana. O, por ejemplo, probar a abandonar tal consumo durante una semana y ver qué tal ha ido. Esta idea no es nueva, pero me parece interesante comentarla aquí a la luz de la siguiente noticia, que muestra con total claridad que, aun cuando no todo el mundo deje de consumir productos animales de la noche a la mañana, es posible que se den pasos en tal dirección:

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Algunas cifras más: ¿cuántos nos tocan a cada uno o cada una?

En una entrada anterior subí un gráfico muy sencillo (que en realidad parecía una broma, de no ser por la seriedad del tema) comparando las cifras de animales humanos y de los no humanos muertos para su consumo. Aquí hay datos más detallados de las cifras obtenidas en la base de datos de la FAO para 2005 (pronto actualizaré esta entrada con cifras más actualizadas y corregidas):

FAOstat05

 

FAOstat07

Las imágenes representan el número de mamíferos y aves que fueron matados para su uso culinario-alimenticio en 2005 y 2007. Si sumamos las cantidades presentes en cada uno el resultado es, para 2005, de 57.287.553.230, y para 2007, de 58.172.218.947 mamíferos y aves muertas para su consumo. Y el número, como veis, va en aumento. [Nota: pocos años después de haber subido esta entrada esa cifra llegó a los 60.000 millones]

Ahora bien, estas cifras no incluyen a los animales que son matados en mayor número con tal fin, los peces y otras criaturas acuáticas. Los datos sobre esto los podéis encontrar (en pdf) en otro de los sitios de estadísticas de la FAO cuyo link ya estaba en la anterior entrada. Aquí os pongo un tercer gráfico simplificado tomado de tal documento en el que tenéis la cifra total. Los datos son sólo de 2005:

FAOstatPeces2005

El recuento, como veis, está hecho, lamentablemente, en toneladas, en lugar de en términos individuales.

Lo que esto supone es que por cada ser humano se matan miles de animales para la experimentación de ciertas sensaciones gustativas, u otros propósitos semejantes.

Por otra parte, hay gente que ha abandonado el consumo de animales. Quienes así lo hacen contribuyen a bajar la media. Ello implica que quienes consumen animales la están elevando. Esto es, hace que quienes consumen animales estén realmente consumiendo más de lo que podamos estimar haciendo la media para cada ser humano. Si hay quien no mata animales a lo largo de su vida es porque hay quien provoca la muerte de un número mayor de estos.

La cuestión aquí es, pues, obvia: ¿qué vamos a hacer al respecto? Es fácil perderse en los números. Pero es importante tener en cuenta la notable diferencia que hay entre que se maten a dos billones de animales y que se maten a dos billones más uno. Quizás pueda no parecérnoslo a primera vista. Pero eso es, seguramente, porque nosotros o nosotras no somos ese animal de más. Para él o ella, ese cambio resulta crucial. Hay alguien para quien la diferencia es fundamental: quien, dependiendo de cuál sea tal cifra, se salva o muere. 

De manera que la pregunta está clara: ¿hacia qué lado va a tirar de la estadística cada uno de nosotros o nosotras? ¿Cuántos de esos animales nos tocan a cada uno o a cada una? ¿Cuántos me tocan a mí, cuántos a ti…?

Dicho en otras palabras:  ¿en qué cifra ponemos definitivamente el freno? ¿Cuándo hacemos que esta deje de crecer? ¿Dónde esta el límite que cada uno o una pone? ¿Cuándo decimos ‘basta’? Nuestra decisión es lo que tal vez pueda suponer la diferencia para muchos animales. Esa diferencia que, para los animales que mueren, no es nada trivial.

Así que ¿cuántos animales vale nuestra fuerza de voluntad a la hora de elegir cómo vivimos?

Simpáticos animales y barbacoa

 

Mañana 25 de abril se celebra el día de fiesta de la universidad en la que estoy ahora trabajando (coincidiendo, curiosamente, con los días de celebración en Italia y Portugal). En el folleto con todas las actividades a realizar por este motivo me llamaron la atención las que os reproduzco aquí:

funfarm1

 

 

 

 

 

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