Sobre los límites de la humanidad

 

Acaba de salir a la luz hoy el descubrimiento de lo que parece ser una especie humana hasta ahora desconocida que vivió hace al menos 60.000 años en Filipinas, y que ha sido llamada Homo luzonensis.[1] Esta noticia nos recuerda algo que pocas veces se recuerda, relativo a la confusión en la que a menudo se incurre entre nuestra propia especie y la humanidad.

Esto es de interés porque, aunque los seres humanos también somos animales, esto se obvia a menudo por motivos especistas, distinguiendo entre “humanos” y “animales”. Es común que, por ello, quienes defienden a los animales de especies diferentes de la nuestra nos refiramos a estos como “animales no humanos”. Pero puede quizás ser interesante clarificar algo sobre esto que muchas veces no se tiene en cuenta.

En realidad, sería más exacto llamar a los animales que no pertenecen a nuestra especie “animales no Homo sapiens” que “animales no humanos”. Para entender el motivo de esto hay que entender que, en biología, las especies son clasificadas dentro de géneros. Así, por ejemplo, dentro del género Bison, el de los bisontes, se encuentran agrupados los bisontes europeos, Bison bonasus, y los bisontes americanos, Bison Bison (así como otras especies ya extinguidas). El nombre de cada especie se compone de dos términos. El primero es el propio del género dentro del cual se encuentra la especie, y es por ello común a todas las especies que pertenecen a ese mismo género. El segundo, a su vez, es el que diferencia a la especie en concreto, o sea, el que la especifica (así, un Bison bonasus es un bisonte de la especie bonasus, la europea).

Del mismo modo, la especie Homo sapiens pertenece al género Homo, en el cual se encontrarían otras especies actualmente extinguidas, como Homo luzonensis, Homo floresiensis, Homo habilis u Homo erectus (entre otras posibles como la devisovana, y, todavía, otras como Homo heidelbergensis, rudolfensis o antecessor). Y, así como en latín el término “Bison” lo que significa es simplemente “bisonte”, la palabra también latina “Homo” no quiere decir otra cosa que “humano”. De este modo, son humanos quienes pertenecen al género humano, Homo. Lo que sucede es que a día de hoy los únicos humanos que quedan en el mundo son quienes pertenecen a la especie Homo sapiens, porque todas las demás especies que pertenecían a este género se han extinguido. Pero los miembros de las otras especies, como Homo luzonensis, Homo floresiensis, Homo habilis y Homo erectus, pese a no ser Homo sapiens, eran también Homo, esto es, humanos y humanas.

Un último apunte sobre esto: los propios límites de nuestra especie tampoco están del todo claros, como muestra el hecho de que de que hoy no haya un consenso científico acerca de si clasificar a los neandertales como una especie distinta de la nuestra o como tan solo una subespecie dentro de nuestra misma especie.[2] Otra subespecie de nuestra especie sería la Homo sapiens idaltu, la de los humanos de Herto, cuyos restos de hace algo más de 150.000 años han sido encontrados en Etiopía.[3] A día de hoy permanece abierta la cuestión de si otros miembros anteriores pero más o menos recientes del género Homo deberían clasificarse en subespecies arcaicas de Homo sapiens, aunque normalmente se considera que constituyen especies humanas distintas.[4]

Notas

[1] La fuente original informando de esto es Détroit, F. ; Salvador Mijares, A.; Corny, J.; Daver, G.; Zanolli, C.; Dizon, E.; Robles, E.; Grün, R. & Philip J. Piper (2019) “A new species of Homo from the Late Pleistocene of the Philippines”, Nature, 568, 181-186.

[2] Como se explica en Wolpoff, M. H. (2009) “How Neandertals inform human variation”, American Journal of Physical Anthropology, 139, 91-102 o Hublin, J. J. (2009) “The origin of Neandertals”, Proceedings of the National Academy of Sciences, 106, 16022-16027, p. 16023

[3] White, T. D.; Asfaw, B.; DeGusta, D.; Gilbert, H.; Richards, G. D.; Suwa, G. & Howell, F. C. (2003) “Pleistocene Homo sapiens from Middle Awash, Ethiopia”, Nature, 423/6941, 742-747

[4] Estos apuntes serán incluidos próximamente en una nueva edición ampliada del libro Un paso adelante en defensa de los animales.

 

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