El igualitarismo y los animales no humanos (III)

igualitarismo

Hace ya unos años, en estas dos entradas (una de tipo introductorio y otra más especializada) subidas a este blog, se hablaba acerca de la cuestión del igualitarismo y los animales no humanos. Sobre el mismo tema va este artículo, también algo especializado y un poco más detallado. Hay algunas cosas más que se pueden añadir a las dichas en esas entradas.

En concreto, lo que haré aquí será poner algunos ejemplos que dejen más claro en qué consiste el igualitarismo, y a continuación poner algunas referencias por si queréis informaros más en detalle acerca de esta posición.

El igualitarismo plantea una alternativa a lo que defienden otras posiciones (éticas de los derechos, utilitaristas, éticas de la virtud, del cuidado, etcétera). Creo que desde cada una de estas perspectivas se puede y se debe criticar el especismo (como se defiende en este artículo). Pero el igualitarismo tiene razones extra para defender a los animales no humanos.

El igualitarismo defiende el planteamiento conocido como “de Robin Hood”, expresado de forma simplificada en la defensa de la prescripción de “robar a los ricos/as para dar a los/as pobres”. El igualitarismo defiende que es inmoral que haya quienes están bien mientras otros individuos se encuentran en una situación peor por razones de las que no son responsables. Por eso es correcto actuar para reducir esa desigualdad. Dado que los animales no humanos están en una situación peor que la de los seres humanos, el igualitarismo da a sus intereses más peso que otras posiciones.

En la primera entrada, hace años, ya indiqué en qué se distingue esta posición de otras. Por ejemplo, es distinta del utilitarismo en que no acepta que lo adecuado sea buscar aquello que consigue una mayor felicidad total si ello implica que ciertos individuos se encuentren en una peor situación.

Supongamos un escenario en el que para que unos estén muy bien, otros tienen que estar mal. Ante esto, el igualitarismo preferirá una situación distinta. Defenderá que estos últimos no estén mal aun cuando esto suponga que los primeros no estén tan bien. Y lo hará incluso aunque, de manera total, esto implique que la felicidad sumada de todos los individuos sea menor.

Así, contra el utilitarismo, el igualitarismo indica que la distribución de lo que es valioso también cuenta. No importa solo la cantidad total de valor que hay, también si esta se encuentra repartida para que no haya nadie que se quede en una situación desfavorecida.

También las éticas de los derechos son, de manera general, rechazables desde el igualitarismo (a no ser que sean éticas de los derechos prima facie, esto es, que tienen un peso ponderable, de modo el peso de ciertos derechos puede prevalecer sobre el de otros, no habiendo lo que se considera “derechos inviolables”).

Lo que define a las éticas centradas en derechos es que lo que hemos de hacer viene determinado por los derechos que tengan aquellos que los poseen. Conforme a esto, se actúa correctamente cuando se respetan estos, e incorrectamente cuando esto no se hace. Desde el igualitarismo hay que rechazar esto.

Supongamos que podemos conseguir una situación mejor desde un punto de vista igualitarista, pero que ello implica violar los supuestos derechos de quienes se encuentran mejor. En realidad, para el igualitarismo estos no pueden ser derechos en absoluto si hay otros individuos en una situación peor. Por ejemplo, supongamos que podemos conseguir que la gente con menos recursos no muera de hambre quitando las propiedades de los ricos herederos y repartiéndolas entre quienes han nacido en familias pobres. El igualitarismo sostiene no solo que hacer esto no es incorrecto, como sostienen quienes defienden los derechos inviolables, sino que lo incorrecto es no hacerlo.

Supongamos ahora que podemos conseguir que los seres sintientes se encuentren en una situación mejor para cada uno, o más igualitaria, pero que no hacerlo no viola los derechos de ninguno de ellos. Según una ética de los derechos, podemos hacerlo, pero no tenemos que hacerlo. Esto es, no actuamos incorrectamente si no lo hacemos. En cambio, según una ética igualitarista, sí actuamos incorrectamente si no lo hacemos.

Podríamos compatibilizar una ética de los derechos y una igualitarista si decimos que no podemos tener derecho a aquello que nos pone en una situación beneficiosa frente a otros que se encuentran peor que nosotros o nosotras por causas ajenas a su responsabilidad. Esto, en la práctica, viene a suponer que el derecho básico que tenemos es a que no se favorezca a nadie más por encima nuestra, pero no nos da ninguna otra salvaguarda en términos de derechos, pues cualquier otro derecho será ilegítimo si permite que otros individuos se vean perjudicados.

Algunas referencias

Para concluir, os dejo algunas referencias. Por desgracia, la mayoría de la bibliografía que hay sobre el tema está sólo en inglés.

Uno de los textos sobre el tema, muy recomendable es el de Faria, Catia, “Equality, Priority and Nonhuman Animals”, Dilemata, 14, 2014, 225–36.

Hay otros trabajos de interés sen inglés.Uno de los que ha tratado la cuestión, aunque, a mi entender, sin liberarse de un punto de vista especista es este: Vallentyne, Peter, “Of Mice and Men: Equality and Animals”, Journal of Ethics, 9, 2005, 403–33.

Otro texto, crítico con la posición de Vallentyne, es este: Holtug, Nils, “Equality for animals”, en Ryberg, Jesper; Petersen, Thomas y Wolf, Clark (eds.), New Waves in Applied Ethics, Palgrave Macmillan, Basingstoke, 1–24.

También podéis ver este otro texto: Bruers, Stijn, “Towards a Coherent Theory of Animal Equality”, Between the Species, 17, 2014, 31–52.

En cuanto a la literatura en castellano, hay un texto que, aunque hable solo de algunos animales no humanos, plantea argumentos que pueden ser empleados en el caso de todos los demás seres sintientes: Persson, Ingmar, “Una base para la igualdad (interespecífica)”, en Paola Cavalieri y Peter Singer (eds.), El Proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad, Trotta, Madrid, 1998, 230–­­­242, título original, “A Basis for (Interspecies) Equality”, The Great Ape Project: Equality beyond Humanity, St. Martin’s Press, New York, 1993, pp. 183–93.

Por otra parte, si queréis ver el texto al que hice alusión al inicio de esta entrada, su referencia completa es esta: –Horta, Oscar, “Igualitarismo, igualación a la baja, antropocentrismo y valor de la vida“, Revista de Filosofía, 35, 2010, 133-52.

Por último, quienes tengan interés por aprender más sobre el igualitarismo de manera general, pueden echarle un vistazo a estos libros:

Temkin, Larry S., Inequality, Oxford University Press, Oxford, 1993.

Holtug, Nils y Lippert-Rasmussen, Kasper (eds.), Egalitarianism: New Essays on the Nature and Value of Equality, Oxford University Press, Oxford, 2007. En este libro precisamente está reeditado el artículo de Vallentyne citado arriba.

Hirose, Iwao, Egalitarianism, Routledge, NY, 2014

Precisamente también en el libro editado por Holtug y Lippert-Rasmussen hay una excelente introducción, algo técnica pero muy completa, de 37 páginas, a los debates dados en torno al igualitarismo. A quienes no tengan mucho tiempo para leer sobre el tema y quieran hacerse una idea de qué es el igualitarismo les recomiendo la lectura de este último texto, que además está disponible en internet. Es el siguiente: –Holtug, Nils y Lippert-Rasmussen, Kasper, “An Introduction to Contemporary Egalitarianism”, en Egalitarianism, pp. 1−37.

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