Desvalor en la naturaleza

rabbit

Acaba de ser publicada la versión en castellano de un artículo escrito hace tiempo (originalmente en inglés) en el que se plantea el siguiente caso hipotético:

Supongamos que hay un conejo y un zorro que está a punto de capturarlo y comerlo. Estamos presenciando esto, y tenemos dos raciones de comida vegana. Pensamos qué hacer. Entre las diferentes formas en las que podríamos actuar se encuentran las tres siguientes:

(1) Comemos una de las raciones de comida vegana y vemos cómo el zorro captura y se come al conejo.

(2) Le damos al zorro una ración de nuestra comida vegana y matamos y comemos al conejo nosotros.

(3) Le damos al zorro una ración de nuestra comida vegana, nos comemos la otra y el conejo se escapa, viéndose libre para poder vivir su vida.

El artículo examina qué cabría hacer en una situación como esta. Y concluye que no deberíamos desinteresarnos por los daños que padecen los animales no humanos, sean estos ocasionados por los seres humanos, o causados por lo que en ocasiones se llaman “razones naturales”. Podéis ver el artículo aquí:

Desvalor en la naturaleza e intervención

Como veréis si le echáis un vistazo al artículo, examinar este problema muestra que muchas ideas que en principio parecen muy intuitivas se vuelven cuestionables desde posiciones no críticas.

Si comparamos (1) y (2), lo cierto es que parecen equivalentes, a no ser que el hecho de que se consuma una ración extra de comida vegana sea algo que hace que un estado de cosas sea peor que otro. Pero si eso es así podemos considerar otra opción:

 (4) Matamos al zorro y nos lo comemos.

Y si que se consuma una ración extra de comida hace que la situación sea peor, entonces (4) es menos malo que (1) o que (2). Sin embargo (4) es ciertamente peor que (3), porque en (3) nadie mata a nadie.

Más aún, podemos asumir que en (4) matamos al zorro de forma indolora. Pero podríamos también considerar otro posible desenlace en el que esto no ocurriese:

(5) Cazamos al zorro haciendo que sufra del mismo modo en el que el conejo sufriría si fuese cazado por el zorro.

Este desenlace sería obviamente peor que (4). Pero si tenemos en cuenta la afirmación de que ahorrar una ración extra de comida hace que un desenlace sea mejor, sería todavía mejor que (1).

Por lo tanto, los desenlaces que se seguirían de las diferentes vías de acción que he mencionado podrían ser ordenados, de menos dañosos a más dañosos, como sigue:

(3), (4), (2), (5), (1).

Esto implica que, entre todas las diferentes vías de acción que he presentado, la que sería peor sería dejar que el conejo fuese comido por el zorro. Esto lleva a que tengamos que replantearnos distintas ideas muy comunes debido a lo extendido del especismo.

Este texto, muy crítico con posiciones ecologistas, apareció inicialmente publicado en inglés en la revista brasileña de ética animal Pensata Animal (apareció ya en otra entrada de este blog hace algo más de un año).  La versión en castellano ha aparecido en la revista del CALEPE Ecosofía, 1, 2013, pp. 29-36. Podéis ver también el texto original en inglés aquí:

Disvalue in Nature and Intervention

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22 comentarios sobre “Desvalor en la naturaleza

  1. La paradoja, a mi entender, está en que eso no es un debate animalista sino utilitarista. El utilitarismo y el animalismo son peligrosos compañeros de viaje. Aquel, aun reconociéndole el gran avance que supuso para la sociedad civil, ya demostró ser peligroso enemigo de los derechos individuales, y por tanto descartado como referente ético en el momento en que entendimos la sociedad como sociedad de derechos, en la cual hay derechos de un individuo que lo son con independencia de que su pérdida signifique que un número mayor de individuos pueda beneficiarse (uso tu magnífico ejemplo de la donación: no es aceptable matar a una persona aún sabiendo que todos sus órganos causarían un bien mayor y una mayor conservación de vida en caso de ser transplantados).

    La cadena trófica es larga y ramificada, como bien indicas, termina en los insectos, pero los insectos también se comen unos a otros. La paradoja tiene sentido si pensamos en leones y gacelas, zorros y conejos, porque hay una proyección de la sensibilidad humana en la víctima, pero hasta una golondrina o un vencejo engulle miles de insectos al día, y ¿también haremos de ello un debate moral? Pienso que esto es una ida de olla.

    Y lo pienso porque entiendo el animalismo como un compromiso del ser que puede elegir, que puede plantearse vivir haciendo el mínimo daño, algo que los humanos podemos hacer para nosotros pero a lo que no podemos forzar (ni moral, ni siquiera fisiológicamente) a un vencejo.

    La trayectoria que apuntas desemboca peligrosamente en otro tipo nuevo de antropocentrismo, un humanismo más, al querer que la Naturaleza siga nuevos patrones humanos. Es por tanto y para mí, otro paso en falso de la filosofía occidental, que desde Grecia avanza dando tropiezos de homocentrismo en homocentrismo, intentando separarse del conjunto del que no es más que una pieza. Plantearlo desde una perspectiva falsamente animalista (porque en realidad es utilitarista), no la salvará del fracaso no sólo práctico (al que desde el inicio está condenada) sino incluso intelectual. No es otro humanismo ni otro antropocentrismo lo que creo que necesitamos, no es otro prisma humano con el que mirar la Naturaleza y transformarla a nuestros intereses, ahora supuestamente morales, humanitarios, solidarios o de disminución del sufrimiento o como lo queramos llamar. Lo que creo que necesitamos es el respeto a la Naturaleza de la que formamos parte activa y en nuestro caso y por suerte moral, pero sin intentar más separarnos de ella con argucias intelectuales. Creo que pediría más filosofía oriental en este caso, y menos repetir los errores de nuestra trayectoria intelectual.

    Recomendaría leer “Perros de Paja” de John Gray (supongo que tú, Óscar, ya lo has leído), como referente de este comentario.

    Un saludo.

  2. Hola, lo que se plantea en el texto no tiene absolutamente nada que ver con el utilitarismo en particular.

    Lo que se plantea tiene que ver con cualquier posición ética que considere que los animales tienen intereses propios que hemos de tener en cuenta.

    Yo por ejemplo, como ya he argumentado en anterioridad en este blog (por ejemplo aquí: https://masalladelaespecie.wordpress.com/2010/04/20/el-igualitarismo-y-los-animales-no-humanos-i/) defiendo una posición contraria al utilitarismo, el igualitarismo. Pero la consideración moral de los animales se puede, y a mi entender se ha de defender desde cualquier posición. Esto incluye posiciones que el igualitarismo rechaza, tales como el propio utilitarismo, o como las teorías de los derechos morales, las teorías de la virtud, etc. Por mi parte considero que el utilitarismo no es el mejor compañero de viaje de la defensa de los animales, al igual que tampoco lo es la teoría de los derechos morales; creo que la mejor compañía es, como digo, el igualitarismo, pero esto es algo distinto del tema que toca el texto.

    Lo que el texto simplemente plantea es el dilema presentado arriba (examinado en mucho más detalle, claro está). Si estuviésemos en una situación como la planteada, ¿qué se debería hacer? Mucha gente sostiene que lo que se debería hacer es lo que es natural, esto es, dejar que mueran los animales aun cuando podemos evitarlo. Y lo que el texto argumenta es que esto es injustificable.

    Las posiciones que defienden esta posición sostienen una mística de la naturaleza como una entidad intocable, medio mágica. Pero no hay nada de mágico en las relaciones ecosistémicas. Y lo que debemos respetar es a los seres sintientes.

    Actualmente se interviene en la naturaleza todo el tiempo (de hecho es imposible no hacerlo). Se hace con fines antropocéntricos o ecologistas. Esto debe cambiar, esa intervención debe tener como eje lo que beneficia a los animales.

    Si a un animal le daña algo, ese daño es negativo sea un humano quien se lo cause o sea cualquier otra causa. La mayoría de la gente cree que ayudar a un ser humano cuando necesita ayuda es algo que debemos hacer. No tener la misma actitud en el caso de los animales de otras especies es una actitud antropocéntrica, una forma de especismo.

    Un saludo.

    1. Hola Óscar,

      Muchas gracias por el enfoque del “igualitarismo” que no conocía y que te leeré. Pero mientras tanto, me permito insistir en que para mí, proponer -incluso aunque sea un ejercicio mental- la intervención en la Naturaleza para impedir la depredación entre especies es un antropocentrismo en cuanto impone una visión humana, y por consiguiente unos valores humanos, a animales que no lo son, y por tanto, es especismo al hacer prevalecer nuestra ética a la del zorro. Por otra parte, te reto a que desciendas de escenas de zorros-conejos o leones-gacelas, que vemos de manera muy marcada por sentimientos humanos (nada desdeñables, por supuesto!) y plantees tu dilema con las aves insectívoras. Ellas causarían, según tu esquema y el de Tomasik, un sufrimiento continuo y desmedido, pero ellas no son omnívoras, un vencejo no es omnívoro, es insectívoro, no puede elegir para vivir, e interferir en el sistema modificando su alimentación es condenarlo a una muerte tremendamente dolorosa. Espero que quede claro que no estoy defendiendo posturas ecologistas ni mucho menos, ni por supuesto considero a la Naturaleza esa entelequia perfecta o mística, eso creo que ya quedó claro al menos desde Stuart Mill, pero aceptar ese dolor y esa imperfección es quizás parte de lo que el hombre debería hacer como integrante de ella, no pienso que nos dé derecho a intervenir en especies que no son la nuestra. Para mí esto es algo que está resuelto en el pensamiento oriental, y es sin embargo, insisto, es el pecado original de la nuestra, creernos por encima, o fuera, de la Naturaleza.

      Gracias por tu tiempo. Un saludo y leeré el post que me recomiendas.

      1. Intervenir en los ecosistemas es algo que ya hacemos. Intervenir en ellos de manera ética, con el objetivo de defender a animales, no puede ser considerado antropocentrismo moral. Sería antropocentrismo moral mantener la posición según la cual solo debemos ayudar a los humanos necesitados, pero no a los animales de otras especies necesitados.

        Es muy posible que las aves insectívoras provoquen un gran sufrimiento, y es cierto que esta cuestión es de difícil solución. Ahora bien, esto no quita que el problema siga existiendo, y tampoco quita que existe sufrimiento en la naturaleza que podría ser evitado más fácilmente si existiera una voluntad al respecto.

        Empezar a debatir este tipo de cuestiones es un primer paso para ir solucionando estas situaciones.

      2. Hola, Miguel.

        Dices: “proponer -incluso aunque sea un ejercicio mental- la intervención en la Naturaleza para impedir la depredación entre especies es un antropocentrismo en cuanto impone una visión humana, y por consiguiente unos valores humanos, a animales que no lo son, y por tanto, es especismo al hacer prevalecer nuestra ética a la del zorro.”

        Lo que dices también llevaría a dejar que los animales no humanos depredaran y parasitaran a humanos, pues impedirlo sería “imponer una visión humana” a dichos predadores y parásitos.

        Lo que existen son individuos sintientes, sean de la especie que sean, con intereses básicos que son frustrados, es decir, que son víctimas. Reconocer que todos los individuos sintientes valoran sus propias vidas no es antropocentrismo, es sensocentrismo. Antropocentrismo sería si sólo nos interesáramos por la frustración de intereses básicos de humanos.

        Creo que estás usando este argumento: “Sólo pueden ser éticamente incorrectas las acciones de agentes éticos”. ¿Es asi?

        Saludos.
        David.

  3. Hola.

    Elegiría la opción (3), atraparía al zorro y lo llevaría a un santuario para zorros. Allí lo esterilizarían y lo alimentarían de manera vegana hasta su muerte. Unidades de guardabosques harían un censo de conejos capturándolos con dardos anestésicos y esterilizándoles para gestionar sus poblaciones en todo el Estado. Perfeccionado este sistema sería convertido en algo rutinario.

    Los zorros más pacíficos podrían reproducirse en el santuario hasta conseguir poblaciones de zorros no violentos. Esto fue demostrado con el experimento Belyaev. Podrían mantenerse pequeñas poblaciones de zorros domésticos en santuarios, como algo anecdótico.

    Las aves insectívoras no deberían existir (presentan doble problema porque, además de ser predadores, vuelan), pero si dejan de cazar insectos eso supondría plagas de insectos que supongo que provocarían escasez de alimentos, con la consecuente muerte de humanos veganos de alto valor intrínseco. Por lo tanto, sería peor el remedio que la enfermedad. Pienso que en una verdadera civilización se dedicarían recursos a buscar una solución a este gran problema que tenemos, aunque a algunos no les afecte personalmente (y por eso lo ignoran).

    Si no se aceptan estos planteamientos antidepredación que he comentado, y que considero racionales, entonces, desgraciadamente, tendrán cabida planteamientos de selección natural en la sociedad (como los que se siguen hoy y más radicales), de la misma manera que se aceptan planteamientos de selección natural en la Naturaleza.

    Saludos.
    David.

  4. Hola, gracias por vuestros comentarios.

    Como he comentado arriba, la mayoría de la gente considera que los daños que sufren los humanos deben preocuparnos. Y de hecho la mayoría considera que si a un bebé humano se lo va a comer un zorro y podemos darle al zorro un alimento vegano de manera que no se coma al bebé, esta opción es mejor. Si se defiende esto pero en cambio se sostiene una posición distinta en el caso de otros animales, esa es una posición antropocentrista y especista.

    El antropocentrismo es la posición que se centra en los intereses humanos dando importancia a estos por encima de los de los animales no humanos. Es una discriminación especista. No considerar los intereses de todos los animales no humanos, incluidos aquellos que viven en el mundo salvaje es antropocéntrico.

    Por lo demás, en este texto lo que se plantea es muy claro. No se afirma que haya que intervenir cada vez que un animal dañe a otro, sino que cuando sea posible evitar el sufrimiento y la muerte de los animales sin que como consecuencia ocurra un daño mayor, lo mejor es hacerlo. Obsérvese que hay dos condicionantes: (a) que se pueda hacer, obviamente; (b) que no se cause un daño mayor.

    Si no se cumple el primer o el segundo condicionante está claro que no se ha de intentar ayudar a los animales.

    Así que el texto plantea las cinco acciones posibles explicadas arriba:

    (1) Comemos una de las raciones de comida vegana y vemos cómo el zorro captura y se come al conejo.
    (2) Le damos al zorro una ración de nuestra comida vegana y matamos y comemos al conejo nosotros.
    (3) Le damos al zorro una ración de nuestra comida vegana, nos comemos la otra y el conejo se escapa, viéndose libre para poder vivir su vida.
    (4) Matamos al zorro y nos lo comemos.
    (5) Cazamos al zorro haciendo que sufra del mismo modo en el que el conejo sufriría si fuese cazado por el zorro.

    Lo que el texto dice es que la que tiene resultados menos malos es (1).

    Para rebatir esta idea hay que explicar por qué las demás opciones son mejores que (1). Creo que es lo que deberían plantear quienes consideren que hay un error en el texto, puesto que es de esto y no de otra cosa de lo que habla el texto.

    Por lo demás, creo que en las discusiones sobre asuntos como este lo que tenemos que intentar es precisamente encontrar entre todas las personas que debatimos sobre el tema las razones que entran en juego para aumentar colectivamente nuestro conocimiento sobre el problema y evitar errores que podamos cometer. Esta es una actitud de colaboración en el debate, no de confrontación y desafío mutuo con un fin destructivo. Por eso creo que lo más adecuado es intercambiar posiciones sin ver esto como ninguna clase de desafío o de reto mutuo.

    Al margen de esto, el hecho es que por supuesto, el caso funciona de la misma manera si en lugar de un zorro y un conejo pensamos en un ave insectívora y un insecto, aunque con un importante matiz que hay que hacer aquí. En ocasiones se plantean dudas acerca de si los insectos son sintientes, o se dice que aun si lo son las experiencias que pueden tener no son tan vívidas como las que puede tener un conejo. Yo no voy a defender aquí que esto sea el caso pero sí a decir que si esto fuese así la situación variaría.

    En cualquier caso, como he dicho arriba todo esto depende siempre de no causar más daño que el evitado. Como puede haber mucha incerteza, lo que procede es actuar prudentemente e investigar la cuestión en detalle.

    Por último, quería comentar que cuando se habla de pensamiento oriental no termina de estar muy claro de qué estamos hablando, por dos motivos. El primero, que no existen dos tradiciones de pensamiento (occidental y oriental). Existen múltiples tradiciones que han surgido en distintas culturas. De ellas, tres han dado lugar a grandes tradiciones de pensamiento filosófico, las surgidas en Grecia (que da lugar luego a la filosofía europea –hoy por una parte continental y por la otra analítica– y a la árabe), India y China. Hablar de pensamiento oriental es algo inexacto por ello. El segundo, es que dentro de cada una de estas grandes tradiciones hay posiciones muy distitnas. Si por pensamiento oriental hablamos de China, dentro de este podremos encontrar posiciones como la de la solidaridad universal de la tradición de Mozi. Si de lo que hablamos, por el contrario, es del pensamiento indio, está claro que este va muy en línea con lo que se defiende en esta entrada. Tanto la hinduista como las tradiciones que vienen de Mahavira o de Gautama defienen el concepto de samsara según el cual se asume que la vida de los animales es muy a menudo terrible, y que es una acción virtuosa aliviar su sufrimiento (lo cual va en línea con lo que se plantea por ejemplo aquí: https://masalladelaespecie.files.wordpress.com/2012/05/debunkingidyllicviewhorta.pdf o aquí: https://masalladelaespecie.files.wordpress.com/2010/05/wild-animals.pdf).

    Un saludo.

    1. Hola, Oscar.

      Creo que hay una errata en tu comentario. Dices: “Lo que el texto dice es que la que tiene resultados menos mala es (1)”, y creo que querías decir: “Lo que el texto dice es que la que tiene resultados más malos es (1)”.

      Saludos.
      David.

  5. Hola, Óscar,

    El problema que se plantea en el texto es en efecto muy claro, y muy interesante. Las consecuencias no lo son. Esto no es sólo un simple ejercicio mental teórico, es un debate abierto a la sociedad, respaldado bibliográficamente, que termina en una llamada para preparar a la sociedad ante una nueva forma de pensamiento, realizada ya por varios pensadores en sus escritos. Esta es la parte que me interesa del debate, y no la resolución del ejercicio por orden creciente de moralidad.

    Creo que en un movimiento como el animalista que ni siquiera ha avanzado lo suficiente en sus objetivos básicos, y para el que se reconoce que no ha sido capaz de aglutinar a una parte suficiente de la población, en un movimiento que aún lucha cada día para que se respeten cuestiones básicas de sufrimiento animal que algunos (pero muy pocos en comparación con el número de individuos que conforma la sociedad) consideramos de sentido común, la apertura de este debate y la llamada a hacerlo público para preparar a la sociedad me parecen estériles y erróneas. No considero ésta una vía estratégica para el pensamiento animalista. Para mí hay cuestiones más relevantes, y esta es mi manera de intentar “aumentar el conocimiento sobre el problema y evitar errores que podamos cometer”.

    Lamento mucho que mi mensaje no te parezca colaborador y sí confrontador y desafiante a tenor de los comentarios que haces; comentarios que considero injustos e innecesariamente autodefensivos.

    Gracias por las muy buenas puntualizaciones sobre el pensamiento oriental, es obvio que es así como dices y lo tenía en mente, pero a veces intentar resumir nos hace caer en indefiniciones como éstas, al dar por supuestos ciertos conocimientos comunes.

    Un saludo.

  6. Hola Miguel.

    No, tu mensaje no me pareció en sí confrontador, fue únicamente el comentario relativo al reto a plantear la cuestión de las aves insectívoras. Me resultó chocante que me lo planteases como un reto, y fue por ello por lo que planteé lo de que de lo que se trata es de colaborar aquí entre todos, no se trata de ver quién puede defender mejor su posición sino de cómo compartimos nuestros puntos de vista. Gracias por aclararlo, así podemos dejar de lado eso como un malentendido.

    Los argumentos que planteas en este último comentario ya son de tipo muy distinto. Una cosa es que una posición no sea justificable y otra que, estándolo, no resulte estratégicamente adecuada su presentación.

    Tus preocupaciones a este respecto me parecen enormemente razonables, y concuerdo contigo en que la novedad de ciertas ideas como estas pueden hacer más deseable que se vayan presentando antes otros conceptos, y que estos vayan siendo socialmente aceptados, antes de pasar a presentar ideas más avanzadas, aunque estas últimas sean correctas. Concuerdo bastante en este sentido con lo que planteas. Por este motivo, conforme a lo que dices, yo cuando de vez en cuando tengo que hablar con los medios de comunicación no les planteo nunca esta cuestión. Ni presento este tema si doy conferencias para el público general en la universidad, por ejemplo. (En cambio, sí se pueden presentar y prácticamente todo el mundo lo acepta, con la excepción de personas militantes del ámbito ecologista, la idea de intervenir en la naturaleza para ayudar a los animales curándoles enfermedades, proveyéndoles de alimentos, salvándolos de accidentes, etcétera).

    Con todo, en el ámbito de debate antiespecista sí que veo positivo que estos temas se traten. De lo contrario, se corre el riesgo de que se mantenga la opinión de que, aunque podamos ayudar a los animales, no debamos hacerlo. Esta posición, de hecho, es muy mantenida entre gente que se mueve en el contexto del antiespecismo y, en los debates dados dentro de este creo que debe ser discutida.

    Saludos.

  7. Estoy de acuerdo con Miguel Carrero Gálvez cuando dice que intervenir de esa forma en la naturaleza es querer imponer nuestra ética a las demás especies. El ser humano simplemente debería dejar a los demás animales en paz y listo. No es necesario atribuirnos unos roles de “salvadores” de animales con el argumento de que “debemos intervenir en la naturaleza porque el hombre ya está interviniendo en ella”. Simplemente dejemos de usar a los demás animales.

    1. Hola, Caronte.

      Entiendo que el motivo por el que debemos beneficiar a los animales salvajes no es que ya estamos interviniendo en ella. Lo que yo pretendo al decir que ya estamos interviniendo en la naturaleza es mostrar el doble rasero de quienes son partidarios de la situación actual (en la que ya se interviene), pero no de situaciones en las cuales se interviene con el objetivo de beneficiar a los animales.

      El motivo por el cual se debe intervenir en la naturaleza es precisamente este: beneficiar a los animales.

      Según tú, al hacerlo imponemos nuestra ética a las demás especies. No sé qué quiere decir exactamente esto. En el caso de que beneficiemos a un humano, ¿también le imponemos nuestra ética? Y si ayudamos a un perro que se encuentra moribundo en la calle, ¿le imponemos nuestra ética? ¿Por qué es inadecuado “imponer nuestra ética” a humanos y perros de la calle, pero no a animales que viven en la naturaleza?

      En este vídeo se puede ver cómo un marino salva la vida de un perro que se encontraba en un cascote de hielo: http://www.lasprovincias.es/20130226/mas-actualidad/sociedad/rescate-perro-helado-barco-201302261135.html

      ¿Hizo mal el marino, por “imponer su ética”? ¿Lo que defiendes es que debió abandonarle, hasta que muriera por hambre o hipotermia?

      1. Cuando digo imponer nuestra ética, me refiero a la ética humana. Así que el ejemplo que pones de beneficiar a un humano no tiene sentido, porque no le estamos imponiendo la ética humana dado que él ya es humano. Y en el otro ejemplo se está salvando la vida de un perro sin perjudicar a ningún otro animal, lo cual es muy diferente a salvar una cebra de ser comida por un león, ya que el león sería perjudicado al no poder conseguir su alimento. Eso es a lo que se refiere este post.

  8. Hola Caronte, en este post, para evitar la controversia que se pueda dar si para beneficiar a unos animales se perjudica a otros, precisamente en el artículo presentado en esta entrada lo que se plantea es un caso diferente, en el que se puede salvar al conejo sin dañar en absoluto al zorro, pues le podemos dar una de las raciones de comida que llevamos. Si la objeción para no ayudar al conejo es no perjudicar a otros, en este caso no habría razones para plantearla. No obstante, hay quienes se oponen a dar tal ayuda, y el artículo examina las razones que pueda haber a favor y en contra de tal posición.

    Por lo demás, no existe una ética humana como tal, puesto que entre los humanos hay muy distintas posiciones éticas. Y si alguien ayuda a otra persona en una situación en la que esta segunda persona no ayudaría a nadie parece extraño decir que la primera persona está imponiendo su ética a la segunda. Lo único que está haciendo es ayudarle. Y ayudar a alguien es un beneficio para ese alguien siempre que sea bueno para él o ella. Y esto es lo que sucede en el caso estudiado aquí, pues para un conejo es mejor vivir que sufrir y morir. O en el del ejemplo puesto arriba por Daniel, en el que un marinero salva a un perro.

    Saludos.

  9. Ya leí el artículo y no estoy de acuerdo con intervenir de esa manera en la naturaleza. Si uno puede ayudar a otro individuo, está bien. Pero meterse en el equilibrio natural pensando que nuestra forma de ver las cosas es la correcta me parece un pensamiento antropocéntrico.

    Mejor dejen en paz a los demás animales y listo. Nadie tiene que ir a ver qué están haciendo los zorros a ver a cuántos conejos salvamos de los zorros. Los humanos debemos tomar responsabilidad de nuestros actos (como individuos y como especie), pero no tenemos que responsabilizarnos por lo que hagan los demás animales.

    En serio creo que estos planteamientos hacen ver al veganismo como una cosa de locos.

    1. Caronte, afirmas lo siguiente: “Los humanos debemos tomar responsabilidad de nuestros actos (como individuos y como especie), pero no tenemos que responsabilizarnos por lo que hagan los demás animales”.

      Por lo que entiendo y según tu criterio, yo debo responsabilizarme de lo que hacen otros humanos, y es moralmente correcto intervenir para poner fin a un acto provocado por otro humano que tiene consecuencias negativas. Sin embargo, cuando quien realiza el acto que tiene consecuencias negativas es un animal de otra especie, entonces no debo intervenir.

      ¿Por qué motivo? Sería parcial pensar que solo debo intervenir para evitar las acciones con consecuencias negativas provocadas por quienes viven en mi ciudad, o en mi país. También es parcial pensar que solo debo intervenir para evitar las acciones con consecuencias negativas provocadas por humanos.

      En realidad, y si partimos de que es moralmente adecuado actuar en el mundo para que este sea un lugar mejor, dichas actuaciones no deberían limitarse a poner fin a los comportamientos con consecuencias negativas realizados por humanos. Si un comportamiento de un animal no humano está provocando consecuencias negativas, y evitándolo no estamos causando un mal mayor, deberíamos actuar también.

      Un saludo.

  10. Hola Caronte, bueno, creo para comentar lo procedente es haber leído el artículo, claro, si no no está muy claro de qué se puede comentar. En el artículo se presentan.

    Sobre la cuestión de la imagen pública y todo eso, como ya se ha dicho en anteriores comentarios en otros posts, no se trata de plantear una campaña sobre esto, sino de suscitar un debate para evitar actitudes especistas cuando es posible ayudar a los animales.

    En el artículo se plantea una forma de ayudar a los animales sin perjudicar a nadie. Como antiespecistas nos han de preocupar los seres sintientes, el supuesto (y realmente inexistente como tal en rigor) equilibrio ambiental debe preocuparnos en la medida en que afecta a los individuos. Esto lo explica muy bien en su trabajo la filósofa Cátia Faria: http://www.academia.edu/1525610/Sobre_o_bem_de_tudo_e_de_todos_a_conjuncao_impossivel_entre_ambientalismo_e_libertacao_animal

    Hay múltiples ejemplos de casos en los que se puede ayudar a los animales, en los que se actuaría ayudando a los implicados si fuesen humanos, no hacerlo en el caso de otros animales muestra una desconsideración por sus intereses de tipo especista:

    http://www.liveleak.com/view?i=836_1357900100&comments=1

    http://www.abc.net.au/local/stories/2012/09/13/3589328.htm#.UFZUdrAIAjY.twitter

    http://www.bbc.co.uk/mundo/video_fotos/2011/11/111110_galeria_elefantes_rescate_aa.shtml

    http://www.antena3.com/noticias/mundo/veintidos-ballenas-varadas-mueren-playa-nueva-zelanda_2012012300076.html

    http://www.elephantcare.org/protodoc_files/new%2006/Elephant_Contraception_Brochure__06_4.pdf

    http://www.animanaturalis.org/n/18475/por_ahora_los_toros_de_la_isla_de_tortosa_estan_a_salvo

    http://news.bbc.co.uk/2/hi/asia-pacific/8432260.stm

  11. ¿Y qué pasa con eso? Ahora todo lo quieren resolver diciendo que si no hacemos tal cosa entonces es especismo. Lo siento, pero las cosas no son cuadradas. Uno puede ayudar a un humano en lugar de a otro animal sin por ello ser especista, de la misma manera que uno puede ayudar a un blanco en lugar de a un negro, sin ser racista. Si se pueden ayudar a los dos, pues sería mejor, pero si no se puede pues ni modo, cada uno elige libremente a quién ayudar.

    Pero creo que nadie tiene la obligación de meterse en las acciones de otras especies si estas acciones no nos afectan y si no son derivadas directamente de una previa intervención humana. Si en alguna ocasión yo pudiera ayudar a un animal a no ser devorado por otro y pudiera garantizar que ambos puedan subsistir, seguramente lo haría. Pero si no lo hago, no pasa nada, no soy especista por eso. Y si alguien dice que lo soy, tampoco pasa nada. Que digan lo que quieran. El ejemplo escogido en este artículo es muy conveniente, ya que los zorros son omnívoros. Pero, ¿qué pasaría si en lugar de zorros y conejos fueran leones y cebras como lo dije en otra parte? ¿entonces seríamos especistas por dejarlos cazar y comer de la forma en que ellos han evolucionado?

    “Filosofar” es muy fácil, pero a veces es bueno poner los pies sobre la tierra. Por ejemplo, ¿cómo se evitaría que un zorro mate a un conejo? ¿hay que seguir a los zorros a todas partes o hay que atrapar a todos los conejos para resguardarlos de los zorros? Ambas opciones serían absurdas.

    Y en el caso de ver a un zorro cazando, ¿qué debemos hacer? ¿meternos en su cacería arriesgando nuestra propia integridad física o incluso nuestra vida? ¿o perseguir nosotros al conejo para atraparlo antes que lo haga el zorro, produciendo a la vez un alto nivel de estrés en el conejo y un agotamiento inútil al zorro?

    Tengo otra pregunta, si creen que esto es lo correcto, ¿a cuántos conejos han ayudado de esa forma y cómo lo han hecho? ¿o sólo están “filosofando”? Porque si nunca se ha llevado a la práctica lo que se propone, entonces me parece una pérdida de tiempo este debate. En el mundo de la fantasía y la ilusión todo es posible, pero el mundo real es muy diferente. Se podría invertir ese tiempo y esfuerzos en difundir cosas reales y prácticas.

  12. Hola Caronte, no es especista necesariamente ayudar a un humano determinado y no a un animal si simplemente coincide así, pero plantear que no se debe ayudar a los animales en situaciones en las que todo el mundo sí ayudaría a los seres humanos, eso sí es especista porque supone un trato diferencial simplemente en función de la especie. Al decir esto lo que se intenta es animar a una reflexión sobre el tema para dejar de lado actitudes que discriminan a los animales no humanos.

    Como pone la entrada, el caso del zorro y el conejo es simplemente un ejemplo para entender un problema, un problema que tiene claras implicaciones prácticas que hoy en día son prácticas y muy palpables. En los enlaces puestos arriba hay toda una serie de ejemplos. Las políticas de muchos parques nacionales, así como muchas otras de gestión ambiental promueven intervenir por fines ecológicos pero no para ayudar a los animales. Como resultado de eso mueren animales que podrían ser salvados. Asimismo, existe la tecnología para, por ejemplo, vacunar a animales en la naturaleza de enfermedades mortales, para lo cual simplemente es necesaria la voluntad de hacerlo. Al promover un debate sobre esto se promueve que se ayude a esos animales, así como a muchos otros que podrán ser ayudados en el futuro con unos medios mayores.

    Un saludo.

  13. Pues si ese era el objetivo, debieron haberlo dicho desde el principio. Pero el ejemplo del zorro y el conejo desvía la atención de esos puntos y crea una polémica innecesaria y basada en cosas fuera del sentido común.

  14. Lo interesante en cualquier caso es poder intercambiar argumentos y así avanzar hacia un mayor entendimiento de los problemas y razones en cuestión. Un saludo.

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