El precio de la carne

En los escaparates de tiendas o supermercados se pueden ver carteles anunciando que la carne de vaca cuesta x el kilo, o que un litro de leche cuesta x o que un pollo preparado para comer cuesta x. Lo que se supone, pues, es que ese es el precio de la carne, el precio del producto que el cliente paga para obtenerlo.

el precio de la carne

La realidad, sin embargo, sobre cuál es el precio real de estos productos, y sobre quién lo paga, es diferente. Y eso no sucede solo en el caso de la carne, claro está, sino que pasa también en el de los demás productos y servicios de origen animal. El título de esta entrada se refiere en concreto al precio de la carne, para simplificar y porque en ella pondré algún ejemplo que tienen que ver con el consumo de carne, pero las razones que puede haber para considerar esta cuestión se aplican del mismo modo a todos estos productos y servicios.

Para examinar este asunto podemos empezar por ver qué es lo que pasa cuando unos se benefician y otros son perjudicados.

Todo tiene un precio

En el día a día es habitual que obtener algo que nos beneficia tenga un coste. Es normal que tengamos que gastar tiempo haciendo algo que no nos gusta para obtener aquello que necesitamos. Y a veces nos toca sufrir para poder conseguir algo que buscamos. En ciertas ocasiones, a cambio de lo que queremos pagamos con dinero, dinero que a su vez tuvimos que obtener con el sacrificio de nuestro trabajo.

Sin embargo, hay casos en los que las cosas funcionan de forma diferente. Alguien obtiene un cierto beneficio, pero el sacrificio que ello cuesta no lo paga él o ella. Hay alguien más que debe pagar por ello. Esto sucede, por ejemplo, si alguien nos roba lo que obtuvimos con nuestro esfuerzo y se lo queda para su propio beneficio. O si nos obliga por la fuerza a hacer algo malo para nosotros pero bueno para él.

Un ejemplo claro de esto es lo que sucede en el caso de la esclavitud. Un esclavo sufre y se sacrifica de distintas maneras, pero ello no va en su beneficio, sino en el de quienes lo esclavizan o se aprovechan de su esclavitud. Por supuesto, mucha gente se sacrifica voluntariamente para ayudar a otros u otras que se encuentran en una situación de necesidad. Pero esto es algo muy distinto de lo que sucede cuando alguien es dañado para beneficiar a otro simplemente porque este último está en una situación de poder. Es esto último lo que ocurre en el caso de la esclavitud.

Muchas veces la esclavitud es condenada porque se afirma que vulnera la autonomía del esclavo, porque acaba con su dignidad o por otros motivos. En realidad, hay razones mucho más sencillas para rechazarla. Ser un esclavo supone estar sufriendo daños, que pueden ser horribles, simplemente para beneficiar a otros que no se encuentran en una situación peor, sino mejor. Para la mayoría de nosotros y nosotras esto es ya suficiente para objetar a esta práctica. Hay quien se opondrá a ella porque hace que en el mundo haya más sufrimiento y menos felicidad. Otros lo harán porque aumenta la desigualdad entre unos y otros. Y otros, porque es injusta. Esto sería así debido a que es una situación en la que cada cual no recibe aquello que merece, sino que unos se llevan ilegítimamente la parte de otros. O debido a que es una situación que nunca aceptaríamos si considerásemos la cuestión de manera imparcial.

¿Y quién paga el precio de la carne?

Ahora bien, pensemos ahora en lo que ocurre en el caso del uso de animales. Por ejemplo, pensemos que es lo que pasa cuando consumimos animales como comida. Veamos esto con algún caso concreto.

el precio de la carne

Consideremos el caso de un plato de pollo. Matando a uno de estos animales pueden obtenerse quizás raciones para que coman cinco personas. Ahora bien, los pollos criados para su consumo pasan su vida en granjas en las que sus vidas son un verdadero infierno. La vida de estos animales, en la actualidad, puede durar de unas 6 o 7 semanas. Vamos a considerar una vida de 45 días. Si es así, lo que sucederá es que para poder degustar cada uno de las cinco platos resulta necesario que un pollo sufra en una granja, de media, 45/5 días. Esto es, 9 días.

Además, aparte del sufrimiento padecido por el animal podemos tener en cuenta también el daño que se le ocasionó al matarlo. Un pollo al que no le quitan la vida se convierte en una gallina o un gallo que podría llegar a vivir un total de 10 años (ciertas variedades de pollos pueden llegar a los 20, pero vamos a tomar solo 10 para evitar controversias sobre esto). Pues bien, al haber sido matado para ser comido, ese pollo dejará de vivir ese tiempo.

Eso quiere decir que cada una de las personas que ha comido el plato de pollo ha sido responsable, aproximadamente, de que al pollo le hayan quitado unos 2 años de vida. Supongamos que en comer ese plato de pollo se ha tardado 15 minutos. Esto significa que a cambio de 15 minutos saboreando un plato, este animal ha tenido que sufrir en una granja aproximadamente durante 9 días, y se ha visto privado de 2 años de vida.

Podemos hacer un análisis más en detalle. Lo que se puede tardar en saborear un bocado de algún plato pueden ser unos pocos segundos. Vamos a considerar que una ración de pollo se comiese en 24 bocados. Haciendo cuentas, nos sale como resultado de esto que, a cambio de esos instantes de degustación por cada bocado de pollo comido, este animal ha tenido que sufrir durante más de 9 horas en una granja, y ha sido privado de un mes de vida. Eso por cada uno de los bocados. Cada segundo de nuestra degustación le sale muy caro al animal que es comido.

De manera que, con este cálculo tan sencillo, podemos saber cuánto cuesta saborear un bocado de carne, en este caso de pollo. Ese es el precio de la carne real. Este coste es tan impresionante y tan desproporcionado con respecto al beneficio que obtienen quienes comen a los animales que nadie asumiría pagarlo a cambio del disfrute obtenido con él.

Supongamos que para saborear un bocado de carne de pollo tuviésemos que asumir el precio que los animales pagan por ello. Es obvio que nadie aceptaría pagar tal precio. Sin embargo, este es el verdadero precio de la carne, el precio del consumo de animales como comida. Lo que se paga en el supermercado o en un restaurante no es el coste real de la obtención de ese producto. Ese no es el precio de la carne. Es únicamente el precio de una parte mínima de lo que ello supone. Es solo el coste del proceso de dañar a los animales para proporcionarnos su carne.

El verdadero precio de la carne no es lo que se paga. Es otro: consiste en los terribles daños que se les causa a los animales. Ellos son los que verdaderamente pagan la cuenta cuando compramos su carne. Son los animales quienes verdaderamente pagan el precio de la carne.

Y, por supuesto, esto no sucede únicamente en el caso del precio de la carne de pollo, sino que sucede también en el de otros productos provenientes del uso como recursos de los animales. Animales como los cerdos, terneros o peces criados en granjas o piscifactorías son también privados de su vida y obligados a sufrir en reclusión. Y en el caso de los animales que no son criados en granjas industriales, aunque no se les inflige sufrimiento sí se les priva de sus vidas. Así, con un cálculo semejante al hecho aquí podemos considerar el precio que tiene para otros animales el ser consumo y el uso de otros productos y servicios de origen animal. Las cifras pueden variar en el caso de diferentes animales, claro está, en función de su mayor o menor tamaño. En el caso de muchos peces, por ejemplo, el precio de una comida no lo paga únicamente un animal, sino varios de ellos. Pero en todos los casos estaremos ante precios que nadie pagaría a cambio de los beneficios obtenidos.

Más aun, ni siquiera esto es toda la historia, porque el beneficio que se obtiene a cambio del sufrimiento y la muerte que se inflige a los animales es bastante menor de lo que se puede creer. En el caso que hemos visto aquí no equivale al sabor de un bocado de carne. A lo que equivale es a la diferencia entre el disfrute obtenido al comer un bocado de carne y el que se obtendría saboreando un plato preparado sin productos animales. Para algo así resulta claro que no compensa el precio de la carne. Y, si considerásemos, por ejemplo, una prenda de piel, el beneficio sería la diferencia entre el provecho que se obtiene de usar esta y el que se obtendría de usar otra confeccionada con otro material que no fuese de origen animal.

¿Por qué, entonces, se consumen productos de origen animal, si nadie estaría dispuesto a pagar el verdadero precio que estos tienen? Por una razón muy sencilla: porque son otros quienes pagan el precio de la carne. Porque son los animales explotados quienes lo pagan. Lo pagan con su sufrimiento y con sus vidas.

Un precio que no puede ser justo

Entonces, si recapitulamos, hemos visto que la mayoría consideramos una injusticia que unos tengan que sacrificarse y sufrir graves daños con el único objeto de beneficiar a otros, más poderosos y en una situación más favorable. Si somos imparciales, no podemos hacer a los demás lo que si estuviésemos en su sitio jamás aceptaríamos. Teniendo en cuenta todo esto, solo se puede concluir que lo mismo sucede en el caso del uso de animales como recursos. El consumo de productos y servicios de origen animal es muy común, de eso no hay duda. Sin embargo, inflige a los animales unos daños que nunca aceptaríamos para nosotros o nosotras. Si consideramos una injusticia que alguien se beneficie a costa de dañar a otros simplemente por ser más poderosos, tendremos que considerar que el uso de animales como recursos es una injusticia.

Afortunadamente, sin embargo, no es necesario usar animales. Podemos evitarlo. Incluso si nos gusta comer animales y usarlos de otras maneras, hemos visto que hacerlo tiene un coste absolutamente horrible. El verdadero precio de la carne, y de otros productos de origen animal que pagan los animales nunca lo pagaríamos nosotros y nosotras. Es algo que nunca aceptaríamos sufrir . Por lo tanto, no defendamos hacérselo sufrir a otros, esto es, a los animales.

Anuncios

19 thoughts on “El precio de la carne

  1. De acuerdo con eso, la gente no piensa donde viene lo que come, pero tampoco otras cosas, como la ropa, quien lo ha hecho, cuales han sido las condiciones de vida de esa persona, las verduras, cuantos quimicos han puesto, quien los ha recogido, que salario y vida tiene ese trabajador etc.

  2. Hola Adam, estoy de acuerdo con eso, si bien es diferente que te exploten, aunque sea de forma muy extrema, a que te maten para comerte des pués de tenerte atormentado de por vida en una granja. ¡Un saludo!

  3. Hola Oscar

    No encontré un post específico para plantear este tema así que lo coloco aquí. Este tema me viene rondando la mente ya que me parece que le dan demasiada importancia (los humanos) aunque no sea problema para los animales. Estuve debatiendo en otro blog sin encontrar un argumento convincente (aunque aun sigue el debate) Es lo siguiente:

    El veganismo es un concepto relacionado con la ética y no con la dieta hay situaciones donde comer huevos, por ejemplo, no implica explotación en absoluto. Yo convivo con dos gallinas adoptadas (no compradas) y ponen huevos y puedo asegurar que están felices, comen, corren y pican todo el día. Antes de adoptarlas ni se me pasaba por la mente este tema y por supuesto jamás compraba huevos pero ahora me pareció que el significado de veganismo, si bien está correcto en la gran mayoría de situaciones, excluye situaciones como esta donde no hay nada problemático en el consumo de los huevos. No hay sufrimiento, no hay muerte no hay compra/venta de gallinas, etc. Si las gallinas dejarán de poner no compraría huevos a menos que adopte otra gallina algún día.

  4. Hola Bundy, entiendo perfectamente tu posición, y me parece muy positivo que la plantees; me parece muy positivo cuestionar posiciones que parecen correctas simplemente porque sean habitualmente tomadas por indudables (por lo menos en ciertos ámbitos).

    Hay, con todo, una serie de razones para no comer huevos incluso de gallinas rescatadas o adoptadas, que creo que son importantes, y que alguna vez he comentado dialogando con otras personas de este mismo tema. Son las siguientes.

    La mayoría de la gente no recibe información detallada sobre las cosas que ve. Esto sucede también en el caso del veganismo. Si la gente ve que quienes defienden a los animales comen huevos, va a entender que no hay ningún problema con el consumo de huevos. Van a creer que comer huevos es compatible con respetar animales. Es muy probable que no entiendan los matices implicados en este caso.

    En relación con esto hay otra cuestión. Imaginemos que en un mundo se criase y se explotase seres humanos, por ejemplo, para arrancarles la piel y hacer con ella ropa. Supongamos que alguien dice: “bueno, yo veo mal explotar a los seres humanos para hacer ropa de piel humana, pero si un humano se muere y ya por eso le da igual, no habría problema en hacer ropa con su piel”. En cierto sentido parece claro que el argumento tendría razón. Pero por otra parte lo cierto es que para mucha gente tendría algo de contraintuitivo. A mucha gente le da muy mal rollo pensar en esa idea. ¿Por qué? En primer lugar, por lo dicho arriba: creemos que esa práctica de alguna forma reforzaría la cría de humanos para quitarles la piel, pues la gente no entendería la diferencia que habría porque esa piel se habría sacado de alguien muerto. Y, por otra parte, también porque parece que el usar esa ropa de piel, aunque no haya sido obtenida explotando a ningún humano, da la idea de que usar ropa de piel humana es algo normal, es algo que se puede hacer. Sin embargo, la mayoría rechazaría esto. ¿Por qué? Porque la mayoría piensa, simplemente, que un ser humano no es materia prima para hacer ropa. Se piensa esto debido a que rechazamos explotar a los seres humanos, pero esto último lleva a rechazar por extensión la idea de hacernos ropa de piel humana. A la mayoría le parece algo en cierta manera un tanto repugnante.
    Pues bien, en el caso de los huevos se puede plantear básicamente lo mismo. Incluso aunque obtengamos un huevo sin que haya nada de explotación, el hecho de consumir ese huevo parece dar a entender que comer huevos es algo que entra dentro de lo que se puede hacer, algo que no está fuera de lo normal. Pero si planteamos este caso de modo igual a como lo plantearíamos en el caso humano rechazaríamos esto. Simplemente, un huevo no lo vemos como algo a comer, incluso aunque sea perfectamente comestible, así como no consideramos que el cuerpo de nuestros padres puedan ser comida, incluso aunque sea también perfectamente comestible.

    Podemos pensar que esto es un tabú social que no hay razón para aceptar. (De hecho, eso es lo que yo creo). Pero lo relevante aquí no es eso, sino que, aunque sea así, no hay razón para aceptar ese tabú en el caso humano y no en el de otros animales, debido a que ese tabú tiene, en último término, una base moral, y, de hecho, refuerza las posiciones morales mantenidas socialmente.

    Por otra parte, para luchar contra la explotación animal hay que defender el veganismo. Aún hay mucha gente que tiene dudas sobre si una dieta vegana es saludable o no. Aunque podemos enseñarle a la gente los distintos estudios que muestran que es así, la mejor demostración es que la gente que vea por sí misma que los veganos estamos perfectamente saludables. Pero si consumimos huevos, entonces la gente no sabrá si la dieta vegana es sana o no. Lo que es peor, si la gente se encuentra con que quienes adoptan el veganismo comen huevos, pueden pensar que lo hacen porque lo necesitan, debido a que la dieta vegana no es completa.

    Estas razones son, hay que insistir, muy importantes, aunque a la gente que no es vegana es probable que no les impresionen mucho. El motivo por el que esto último es así es que no solo son razones que toman en cuenta a las gallinas que ponen los huevos, sino también al conjunto de los animales. Pero si tenemos en cuenta los intereses de todos los animales, a los que afecta cómo funcione la difusión del veganismo, son razones importantes a tener en cuenta.

    ¡Un saludo!

  5. Ok en el otro blog cque te comenté la discusión no va por ahí (al menos por ahora) ahí lo que está en debate es que el tomar esos huevos es una acción injusta. Por lo que leo para ti no es así y tus argumentos son sobre cuestiones de estrategia y mensaje. Bueno eso lo veo más comprensible.
    Yo he escuchado esos cuestionamientos antes (incluso yo tenía una postura similar). El caso es que no veo claro eso de que perjudique, lo veo como una intuición no tengo una certeza ni que perjudique ni que no lo haga. Por ejemplo, hay personas que me han dicho sin que yo les diga absolutamente nada, ¿entonces ahora si vas a poder comer huevos? (desde que tengo las gallinas) y probablemente muchas dirían lo mismo. Si yo les dijera que no bajo ninguna circunstancia porque esta mal en si mismo (que yo y tu por lo que escribes no lo piensa) puede generar la imagen contraria que el veganismo se guía por mandamientos no racionales y que se niega a hacer X cosas independientemente del contexto. Es decirpuedo pensar que da mal mensaje pero también lo contrario y la verdad probablemente eso varie de humano a humano.

    Lo de la nutrición se puede solucionar fácilmente asegurando que ese consumo es circunstancial y en absoluto es necesario poniendo el parche a que tengan la idea de que lo hacemos pq es necesario para la salud.

  6. Quiero agregar algo para redondear la idea y ver hasta que punto es relevante lo que planteas. HAce años pensaba que estaría mal usar por ejemplo, algo de lana (antiguo) porque “perpetua la idea de explotación” para los que vieran, pero otro vegano me dijo quecuando comocarne de soya parece carne común (por ejemplo cuando llevo mi comida a la universidad) y lo ven y seguro todos piensan que es carne común, Podría decir lo mismo del cuero sintético y encontrar más ejemplos.

  7. Cierto Oscar, por cierto eres el Oscar que dio una charla en Girona el pasado Noviembre? Yo estive ahi. Mi madre Debby es la que organizó las charlas. Me gustó tu charla.
    saludos,
    adam.

  8. Hola Adam, gracias. Sí, estuve en Girona y conozco a Debby que hizo un ttrabajo genial organizando las jornadas, y también a tu padre, nos conocimos hace ya tiempo.
    Un saludo!

  9. Hola de nuevo, Bundy.

    Estoy de acuerdo contigo en que el hecho de que la gente en general, que no nos conoce ni sabe que somos veganas/os, nos vea usando productos animales no tiene ningún impacto real en difundir el uso de animales. Este ya se encuentra perfectamente difundido. En todo caso, puede tener un impacto que vean que somos veganos. Pero eso se consigue, por ejemplo, si oyen que en un restaurante pedimos algo sin productos animales diciendo que somos veganos. El hecho de que nos vean comer una ensalada o vestir un calzado sin piel no comunica nada, pues es algo normal también entre quienes usan animales.

    Otra cosa es que otras personas que saben que somos veganas (y que ellas, a suvez, no lo son), nos vean usar prendas hechas con productos de origen animal. Si es alguien a quien le podemos explicar que ya las teníamos de antes, que ahora nunca las compraríamos, etc., pues no hay problemas. Pero a veces no hay esta posibilidad, y se puede dar lugar a confusión. En el lugar donde trabajo, por ejemplo, la mayoría saben que soy vegano, incluyendo muchas personas con quienes nunca hablo. Si esas personas me ven llevando una prenda de cuero, puede que se vean llevadas a confusión acerca de qué es el veganismo.

    Creo que algo semejante sucede en lo de comer huevos de gallinas rescatadas. En el caso de las personas con quienes puedas hablar y explicar bien el asunto no habría problemas. Más aun, de hecho, como dices, podría ser positivo si efectivamente muestra que el veganismo no es una religión ni una cosa de fanáticos, sino una posición basada en el respeto y en lo que es razonable. El problema es que otras personas pueden saberlo también (por ejemplo, aunque nunca te vean, porque las personas con quienes tú hables hablen con otras del tema). Y en esos casos creo que todos los problemas que apunté arriba sí que existen. Por supuesto, también podrías comerlos y mantenerlo en secreto, pero en general está bien no tener que andar con ese tipo de cosas.

    En cuanto a la nutrición, por ejemplo, aunque sea un uso muy esporádico, pueden pensar que es conveniente que la dieta vegana sea complementada esporádicamente. Toda la gente con quien no puedes hablar puede pensar eso, o que no hay nada malo en el uso de huevos. Y como no es realmente necesario comer esos huevos, no comerlos evita este problema.

    Saludos!

  10. Hola Oscar, Darte las gracias por tu blog, tus reflexiones y haberme dado que pensar en clases de Ética.. Tanto que no concibo otra forma de vida que no sea la vegana para ser coherente con mis convicciones morales. El tema que planteó Bundi respecto de comer huevos me ha parecido muy interesante y más aun tu respuesta. Yo pensaba como él… De tener gallinas rescatadas no habría problema en comer sus huevos… pero ciertamente el tema es otro, va mucho más allá. Gracias por ayudarme a verlo, tienes toda la razón. Un abrazo y que tengas un año inmejorable. Gracias de nuevo!!!!

  11. Gracias por tu rpta, por otro lado en el debate que mencione que es con Luis Tovar salieron cosas que me parecen un poco sorprendentes. Específicamente menciona:

    “Aparte, si un peluquero usa el pelo de sus clientes sin su consentimiento para fabricar productos y beneficiarse con ellos, está actuando inmoralmente.”

    Esta pregunta no sólo va para ti, sino en general a cualquier otro. Quisiera saber si hay alguien más que apoya esto y que cite la cadena lógica para llegar a esta conclusión. O de repente algun filósofo específico que la apoye.

  12. Pero que bien expones las cosas, da enriquecimiento leerte y escucharte. Mas gente tenia que leer y pararse a eschuchar.

  13. Hola, Jaime y Mactux, no sé qué decir la verdad, en fin, gracias por vuestras palabras, aunque bastante embarazosas por ser totalmente inmerecidas. Enhorabuena Jaime por lo que a ti te toca.

  14. Bundy, sobre lo que planteas, intentaré dar una respuesta lo más clara posible.

    En el ambito de la filosofía moral, en teoría del valor hay quienes dicen que lo que es bueno para un individuo es que sus deseos se satisfagan (no que sepa que se satisfagan, sino el simple hecho de que se cumplan, aunque él no lo sepa), y lo malo tener deseos que no se cumplan. Otros pensamos que eso no es así, y que lo que es bueno para un individuo es tener experiencias positivas y lo malo tener experiencias negativas.

    Si piensas esto último, resulta claro que no estás haciéndole nada a malo usando el pelo de alguien contra su voluntad. Si piensas lo primero, y la persona no desea que su pelo sea usado, sí le estarías haciendo algo malo (a mí esta visión me parece implausible).

    Entonces, si defiendes una ética según la cual lo que hay que hacer es lo que sea lo mejor (que es lo que a mí me parece más razonable), y si crees que lo importante es tener experiencias positivas y no negativas pues no hay nada de malo en hacer lo que hace el peluquero. Solo si defiendes que lo bueno es satisfacer deseos defenderás lo contrario.

    Eso, claro está, siempre que esa persona desee que no se use su pelo (si simplemente le da igual, como ocurre en el caso de las gallinas, es distinto).

  15. Bueno pienso que no hay diferencia fundamental entre deseo y placer/sufrimiento pero eso no importa ahora. Asumamos que adopto la postura de los deseos.

    Supongamos que no doy mi consentimiento para el uso del pelo a pesar de que igual lo dejo en el suelo para que lo boten, osea no deseo que usen mi pelo.
    Pero por otro lado el peluquero desea usar mi pelo. En tal caso hay dos deseos en juego así que no está tan claro que el peluquero actúe mal por usar mi pelo debido a que su deseo tb cuenta.

  16. Hola, sí, en lo que dices sobre los deseos tienes razón. Quienes sostienen que está mal usar lo que otros tiran, como en este caso del peluquero, supongo que asumen que la persona a quien le cortaron el pelo tiene prioridad. Podrían decir algo como que, por ejemplo, si yo tengo el deseo de usar hoy mi camiseta y alguien más tiene el deseo de usar mi camiseta, la mayoría de la gente considera que *mi* deseo debe prevalecer. Yo creo en cualquier caso que esta analogía no funcionaría, por dos motivos. El primero, que soy igualitarista y considero que la igualdad debe estar por encima de la propiedad. Y también porque, de partida, la idea de que alguien renuncie a usar algo pero no deje que otros lo usen me parece moralmente indefendible. Si no quieres algo, no se te debería dejar poder reclamarlo solo para que otros no lo usen.

    En lo que toca a la diferencia entre satisfacer deseos y tener experiencias positivas, esta sí que es muy importante en muchos casos. Por ejemplo, si una persona con una enfermedad terminal quiere saber de la gravedad de su situación y decírselo solo va a servir para entristecerla, una teoría sostendrá que lo mejor para esa persona es contarle la verdad mientras otra sostendrá que lo mejor para ella es que no se la digan. Por otra parte, si un deseo mío se cumple pero yo no me entero de que eso sucede, para la teoría centrada en las experiencias no soy beneficiado, mientras que para la teoría centrada en deseos sostendrá que sí soy beneficiado.

    Saludos!

  17. Hola Bundy, personas que viven con gallinas rescatadas me han dicho que lo mejor es hervir sus huevos y darselos para que los coman y asi recuperen todos los nutrientes perdidos. Eso es debido a que las gallinas ponedoras estan geneticamente alteradas para dar un mayor numero de huevos de los que daria sin nodificacion genetica.
    Un saludo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s