El cuestionamiento del antropocentrismo: distintos enfoques normativos

Por si puede ser de vuestro interés, recientemente ha salido un número de la Revista de Bioética y Derecho que incluye un artículo que examina algunos de los distintos puntos de vista en ética desde los que se ha cuestionado el especismo, que son muy variados. El artículo intenta mostrar que dar el paso a un planteamiento antiespecista no supone tener que construir una ética totalmente nueva. Llega simplemente con mostrar las contradicciones previamente presentes en los planteamientos sostenidos de manera más común. Quizás el artículo pueda ser también interesante para quienes quieran saber algo, de forma muy resumida, de cuáles son los puntos de vista en boga hoy en día en el ámbito de la ética.

El artículo lo podéis ver aquí:

El cuestionamiento del antropocentrismo: distintos enfoques normativos (html)

El cuestionamiento del antropocentrismo: distintos enfoques normativos (pdf)

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3 comentarios sobre “El cuestionamiento del antropocentrismo: distintos enfoques normativos

  1. Muy interesante y esclarecedor artículo.

    Me parece terriblemente acertado el señalar que el debate acerca de la consideración moral de los animales no humanos no se ha limitado sólo hacia una superación del especismo sino que están involucradas diferentes perspectivas morales que inevitablemente chocan unas con otras. Y es que el planteamiento moral finalmente tiene que abarcar a todos los individuos con intereses morales. Cuando estamos hablando de los animales estamos hablando acerca de nosotros mismos. No hay nada que la actual sociedad especista haga a otros animales que no se lo haya hecho a los propios humanos en algún momento (criarlos y comerlos también). Las comparaciones con la esclavitud y los exterminios masivos de otros humanos siempre me han parecido muy acertadas.

    Tu texto ayuda a comprender que quienes defendemos a los animales, a los animales no humanos, no estamos todos en el mismo “movimiento” pues parece cada día más evidente que asumimos posturas morales distintas, incluso muy distintas. Así que por el simple hecho de referirnos a los animales, a los animales no humanos, no signfica en ningún caso que estemos de acuerdo si quiera en los principios más elementales, en los valores que creemos y en los actos que llevamos a cabo.

    Me gustaría señalar que hay teorías morales bastante discutibles desde cualquier punto de vista.

    El contractualismo cada vez lo veo menos civilizado y más supremacista. Por ejemplo, Hans-Helmut Dietze decía en su obra <>, publicada en 1936: “Derecho es lo que los hombres arios consideran que es tal, no derecho lo que ellos desaprueban”. Que viene a ser una versión nacionalsocialista del contractualismo. Y no es casualidad que los que parten de esa perspectiva moral excluyan sistemáticamente a los animales no humanos y solamente tengan consideración por quienes no son agentes morales en virtud de la importancia que les den quienes detentan el poder.

    Que un utilitarista como Jeremy Bentham considere aceptable utilizar a otros animales y matarlos para comer (simplemente por gusto), y experimentar con ellos, me viene a dar una impresión de sostener una ética bastante defectuosa. Que un utilitarista como Peter Singer afirme que la matanza masiva de pollos no sea tan trágica, para él, como la matanza masiva de humanos, porque, según él, un humano es capaz de realizar proyectos de futuro mientras que un pollo no, me sugiere las sutiles manera que el especismo posee para infiltrarse como puede, y lo fácil que le resulta desde una postura utilitarista.

    Considero que para un pollo, un pato, un cerdo o un pez, su vida vale tanto como la mía. Independientemente de su inteligencia o su capacidad de previsión. Es todo lo que tiene y desea vivir tanto como yo. Y no cabe duda de que disfruta de sus facultades tanto como pueda hacerlo yo. Su muerte es para él igualmente una pérdida, en virtud del futuro que pierde, como lo sería mi muerte para mí. Suponer algo distinto, sin algún tipo de evidencia razonable, es ser especista.

    Tengo que confesar que el antiespecismo como tal me resulta confuso. Claro que también depende de lo que entendamos por especismo. Habitualmente se refiere a una discriminación en función de la especie taxonómica. Pero por especismo algunos comienzan a entender “cualquier tipo de discriminación por motivos de especie, es decir, de clase, de grupo, al que se pertenezca, lo que supondría incluir también racismo, sexismo o cualquier otra. Sin embargo, ese antiespecismo sigue sin tener contenido alguno. Alguien que no discriminara por ningún motivo a otros individuos e igualmente tratara a todos por igual, es decir, que los matara, explotara o comiera, no sería especista. ¿O el antiespecismo también incluye algún tipo de principio moral? Parece más bien que quizás el antiespecismo supone que existe algo así como una moral de sentido común que se podría aplicar a todos si eliminamos las discriminaciones. No lo veo así. La ética no es algo ni mucho menos innato sino que requiere una educación en ciertas actitudes, sentimientos y creencias que no brotan milagrosamente de cada individuo. No hay más que echar un vistazo a la historia de las diferentes culturas humanas a lo largo del planeta.

    Incluso suponiendo un principio moral que hoy en día parece muy aceptado (al menos en teoría) como es el de “no hacer a los demás lo que no quieres que te hagan a ti” el principio es perfectamente correcto pero de su intachable lógica no se deriva su cumplimiento, pues puede haber, y efectivamente los hay, quienes no lo asuman, por tanto, no es algo de sentido común como nos gustaría que fuera.

    Quisiera decir que el veganismo yo sí lo considero una ética en sí mismo. Es una ética de principios y de clara inspiración kantiana. Y me remito al primer boletín de la Vegan Society escrito por Donald Watson donde habla de “explotación de la vida sintiente desarrollada”. El rechazo de la esclavitud y la instrumentalización de otros individuos (sin discriminación de especie), el fundamento de la sintiencia como base moral, el principio de respeto integral llevado a la vida cotidiana.

    Creo que el veganismo aporta pruebas de sobra para ser considerado como una ética. Y cuyo sustento teórico fue desarrollado por lo que luego se llamaría Derechos Animales. El progreso moral del veganismo supone el antiespecismo o rechazo de cualquier discriminación. Así que me inclino más por utilizar el término veganismo siempre y luego desgranarlo por partes en lo que supondría su desarrollo: rechazo de los productos de la explotación animal, abolicionismo, Derechos Animales, antiespecismo.

    Gracias por tu valioso trabajo, Óscar.

  2. Muchas gracias por tus interesantes aportaciones.
    Paso a comentar alguna cosa. Lo que el artículo intenta mostrar es que el especismo es cuestionable desde un gran número de teorías éticas, para que, para decirlo con toda claridad, nadie se escaquee bajo la premisa de que la teoría que defiende le exime de su rechazo. Por ello debemos defender su adopción independientemente de lo que consideremos sobre cada una de las teorías éticas en concreto.
    Por otra parte, entrando en lo aceptables o cuestionables que pueden resultar algunas teorías éticas particulares, pienso que desde el punto de vista antiespecista en lo que nos debemos centrar es en si son teorías inherentemente especistas o no. De hecho, la idea es buscar los argumentos para mostrar que ninguna teoría que pueda ser asumida de manera general puede ser consistente con el especismo. En lo que toca al contractualismo, hay que hacer una distinción. Para el contractualismo de raíz hobbesiana lo que cuenta es lo que acuerdan quienes tienen la fuerza para hacerlo. Ello es inaceptable, y lo es para la mayoría, de hecho, independientemente de sus consecuencias para los animales no humanos. Sin embargo, hay planteamientos contractualistas contemporáneos de raíz kantiana de carácter muy distinto. Plantean el contrato como una mera ficción en la que reflexionamos sobre qué principios seleccionaríamos en una situación ideal que garantizase que tal elección fuese justa (por ejemplo, para Rawls, eso sucedería si en tal situación desconociésemos nuestra situación social, requisito que Rowlands extiende a nuestra especie o capacidades intelectuales).
    En cuanto a la posición de Bentham y Singer en relación al daño de la muerte, esta no sólo no es inherente al utilitarismo sino que es probable que choque con este. En la medida en que la muerte nos priva de experiencias futuras, es un daño. El utilitarismo defenderá el valor de la vida tanto de los humanos como de cualquier otro animal con la posibilidad de disfrutar. La distinción que realiza Singer entre seres autoconscientes y meramente conscientes a la hora de ser dañados por la muerte puede así chocar con lo que en principio implicaría el utilitarismo.
    Sí que es propia del utilitarismo la idea de que si va en el bien común está justificado dañar a un individuo. Ahora bien, el utilitarismo defiende esto tanto si los dañados son animales no humanos como si lo son humanos. Yo no soy utilitarista, pero defiendo que quienes lo sean no pueden aceptar el sacrificio involuntario de un animal no humano si no aceptan igualmente que se pueda sacrificar a un humano. Y si aceptan su propio sacrificio creo que su posición no es fácilmente rebatible.
    Dicho esto, paso a comentar por qué entiendo que el concepto central a asumir por los y las antiespecistas debería ser precisamente el de antiespecismo, y por qué los conceptos de veganismo o de derechos animales son más tangenciales (sobre la cuestión de la definición del término ‘especismo’, espero introducir una nueva entrada dentro de no mucho).
    Se puede perfectamente no utilizar ni dañar a los animales no humanos en modo alguno y, sin embargo, preferir beneficiar a los seres humanos. Yo he conocido en mi vida a un gran número de veganos especistas que militan en causas humanistas y no por los derechos animales. Otro ejemplo claro de esto lo tenemos en el caso que plantea Francione en su Introduction to AR. Independientemente de cuál sea la posición que Francione asuma (que puede ser antiespecista), defiende un planteamiento de los derechos animales que acepta que el rechazo del uso de animales no humanos no implica la adopción de una posición antiespecista. Y el hecho es que no se equivoca al hacerlo. Tiene razón. Se puede defender los derechos animales y el veganismo sin necesariamente rechazar el especismo. Podemos salvar siempre a los humanos en lugar de a otros animales y condenar el uso de animales. Tom Regan es lo que defiende. Estas posiciones son consistentes, pero desde mi punto de vista son inaceptables. No llega con oponerse al uso de animales no humanos: hay que combatir su discriminación, aun cuando ello no implique su uso. Por eso las denominaciones ‘derechos animales’ o ‘veganismo’ resultan insuficientes. Es cierto que se puede ser a la vez egoísta (esto es, discriminador de quienes no son uno mismo) y antiespecista y defender la explotación de humanos y no humanos, pero en un contexto como el actual en el que públicamente se rechaza el uso como recursos de los seres humanos, la adopción del antiespecismo implica en la práctica el rechazo del uso de animales no humanos.
    ¡Un saludo!

  3. Dices que: “Por eso las denominaciones ‘derechos animales’ o ‘veganismo’ resultan insuficientes”

    No entiendo como la ética de Derechos Animales puede ser “insuficiente” en modo alguno. Este planteamiento moral consiste en que todos los seres con capacidad de sentir (de sentir, no de “sufrir y disfrutar”) sean moralmente respetados según el principio de igual consideración de sus intereses (cualquier discriminación por motivos irrelevantes a la capacidad de sentir son rechazados). Y que estos intereses sean protegidos de una manera no-consecuencialista, es decir, que cada individuo tiene valor por sí mismo y merece respeto en sus intereses, independientemente de que el no hacerlo tuviera efectos beneficiosos para el resto de la sociedad (los criminales y los descapacitados merecen el mismo respeto moral básico que los honrados y los capacitados).

    En relación con el tema del especismo creo que el veganismo riguroso y activista es en la práctica la manera más directa y efectiva de cumplir y difundir la ética de los Derechos Animales respecto de la sistemática violación de derechos que es la explotación animal en todas sus formas.

    El veganismo no es el cumplimiento total de los Derechos Animales ya que existen agresiones y también daños indirectos que también debemos tener en cuenta y tratar de evitar. Pero en la sociedad que vivimos (radicalmente especista y sistemáticamente violenta) me parece absolutamente imposible evitar lo segundo sin solucionar lo primero.

    Decir que todo esto es “tangencial” o “insuficiente” me llena de perplejidad. Como mínimo.

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